Bruja Contra Bruja

Bruja Contra Bruja

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Soy del Estado de Sonora, nací en una familia muy incrédula con respecto a muchas cosas, sobre todo a lo que concierne a la religión o a creencias como la brujería, santería y esas cosas.

Esa incredulidad me la heredaron y es por eso que no me gustaba hablar sobre esos temas, me causaba molestia hasta cuando otras personas platicaban al respecto.

Tuve una adolescencia muy conflictiva con mis padres, a tal punto que no pude soportarlo más y me fui de la casa.

Cuando me salí, tuve que conseguir un trabajo para poder sostenerme, busqué en varias partes, pero fue en un Oxxo donde me dieron trabajo a pesar de todavía no cumplir los 18, fue ahí donde conocí a Mónica.

La primera impresión que tuve de ella fue rara, su maquillaje era diferente, su cabello era extremadamente largo, y sus ojos tenían un brillo que no es normal.

Después de tratarnos un tiempo nos hicimos novios, aunque su manera de ser era un poco extraña, platicaba mucho de brujería y de cosas que la verdad yo no entendía, pero para ser franco decidí hacer caso omiso a esas pequeñas señales de alerta.

Ella tenía algo, pequeñas cosas que no eran normales, pero esas diminuteses eran muchas y ya llamaban la atención, por ejemplo, cuando lanzaba una moneda siempre sabía cuál era la cara que quedaría hacia arriba, no suena a mucho, pero es que siendo yo el que lanzaba la moneda y ella con los ojos cerrados, aun así no fallaba, es como si construyera su suerte a voluntad, nunca se tropezó, ni una sola vez, los gatos negros la seguían bastante, repito, solo los gatos negros, el resto de gatos de otros colores le sacaban la vuelta.

Con el paso del tiempo ella cambió mucho, discutíamos por todo y llegó un momento en que me forzaba para que la acompañara a ciertas reuniones donde hablaban del tarot y cosas esotéricas las cuales a no me gustaban y sinceramente hasta me asustaban un poco.

Luego de seis meses decidí que no estaba dispuesto a seguir soportando que ella me expusiera a sus cosas raras, así que di por terminada nuestra relación, claro que no estuvo de acuerdo, pero no accedí a sus caprichos.

Cuando se dio cuenta me amenazó diciendo que se las iba a pagar.

Mónica había sido mi primera novia así que tampoco tenía experiencia en eso, así que pasé por alto sus amenazas.

Poco tiempo después me empecé a sentir muy cansado y eso fue solo el principio, ya que luego me empezó a ir mal en todo, hasta me quedé sin trabajo, pues resulta que en mi corte faltaron dos mil pesos y como yo no los tomé me negué a pagarlos, me corrieron.

A las dos semanas me sentía pésimo, había perdido peso y fui a ver a un doctor, me recetó algunos medicamentos para la anemia y unas vitaminas, también Naproxeno para el dolor, pero nada me hacía y estaba cada día peor.

Un día me visitaron unos amigos y al ver el estado en el que me encontraba se preocuparon, les platiqué lo que me había pasado y me dijeron que quizás estaba embrujado.

Me recomendaron una curandera que estaba a las afueras de la ciudad y un poco incrédulo fui porque la verdad me sentía muy mal y cada día empeoraba y además no perdía nada con probar.

Cuando llegué a la dirección que me dieron era una casa extraña, toqué la puerta, abrió una mujer y me preguntó qué era lo que se me ofrecía, le conté que me la recomendaron para que me ayudara y por suerte dijo que sí.

Me permitió pasar, por dentro estaba llena de fotos de muchas personas, hierbas, muchas velas con imágenes, inciensos, amuletos y muchas otras cosas.

Lo primero que me hizo fue una limpia con un huevo, me barrió con unas hierbas y cuando lo echó en un vaso salió con sangre, me miró y me dijo que le expusiera mi caso.

Después de escucharme, me dijo que sí, que estaban embrujándome y que era una brujería muy fuerte porque lo que estaban intentando era que yo me secara por dentro hasta provocarme la muerte, me dijo que esa brujería era el producto de una muy peligrosa magia negra.

La mujer se me quedó mirando y me dijo que no solo era curandera, sino que también era medio bruja.

Me aclaró que no se debe atacar la brujería con brujería, pero que no había otra manera, ya que la iglesia no se mete en estas cosas, me indicó que tenía que poner debajo de mi cama un vaso de agua con vinagre y sal, y lo revisara días después, y si se salía la sal, regresara otra vez porque se tenía que hacer algo más fuerte.

Cuando llegué a la casa conseguí todo lo que dijo la bruja e hice lo que me pidió.

Por uno o dos días me sentí mejor, pero el dolor volvió otra vez. cuando revisé el vaso que había puesto de bajo de la cama, no solo se había tirado la sal, también se estaba estrellado el vaso.

Me fui corriendo a ver a esa bruja curandera otra vez, le llevé el vaso y asombrada dijo que la bruja que me estaba haciendo daño ya sabía que yo estaba recibiendo ayuda.

Me dio dos amuletos y me encargó que le llevara un corazón de pollo y copal para hacer un sahumerio, la verdad no sabía qué era eso, pero igual le hice caso.

Fui a la hierbería a conseguir las cosas y me volvió hacer otra limpia, en esta ocasión cuando vació el huevo en un vaso salió un clavo pequeño y algunos cabellos, confieso que me dio asco.

Por segunda vez me sentí mejor unos días, pero aquella bruja contestó rápido, una noche me sentí muy mal, me dolía el estómago y tenía muchas agruras, sentía que algo se me quería salir a fuerza por la boca y a esas horas de la noche corrí de nuevo a la casa de la curandera.

Me recibió muy preocupada y le platiqué lo que me pasaba, pensó un momento, y sacó un libro negro y viejo, leía apresurada, en unos minutos preparó un brebaje y me lo dio a beber.

Olía horrible y sabía peor y eso me hizo querer vomitar, sentía como algo se venía por mi esófago y me raspaba la garganta, cuando vomité, me salió una masa de color negro con cabellos, la miraba y vomitaba aun más, hasta que ya no tenía nada mas que vomitar.

La bruja me dijo que ya había pasado el peligro, que debía tener más cuidado porque un error podía ser fatal para mí.

Me dijo que esa noche intentaría hacer contacto con la bruja que me estaba atacando, no para negociar que me dejara tranquilo, sino al menos para saber por qué yo era su objetivo y qué era lo que esperaba obtener de mí.

Esa noche no pude cerrar los ojos ni un segundo.

Al día siguiente me sorprendió ver que la bruja vino a mi casa y me dijo que sí, que había conseguido hablar con ella y que la bruja era Mónica, mi exnovia, estaba más que claro por qué me estaba atacando.

La curandera bruja me dijo que esa noche todo iba a terminar.

Me quedé muy preocupado en mi casa, le pedí a unos vecinos algo de comer, porque la verdad ya no tenía dinero, como dije, me habían corrido del Oxxo.

Les conté todo lo que me estaba pasando, se quedaron asombrados, cenamos tranquilos y antes de irme a mi casa me prestaron un libro de oraciones que jamás había escuchado y también me prestaron una biblia, me puse a leer hasta que me quedé dormido.

Como a las tres de la mañana me despertó un fuerte dolor de cabeza, abrí los ojos asustados y me asombré al descubrir que la curandera estaba parada junto a mí, ella me calmó y me indicó que tomara mucho aire pues iba a librarme de la brujería de una vez por todas y para siempre.

Me puso una medalla muy rara en la frente y empezó a hacerme una limpia, mientras rezaba muy fuerte y me pegaba con unas hierbas, yo estaba muy asustado y quería que todo terminara ya.

De pronto perdí la vista y grité asustado, la bruja cambió de rezos y de lenguaje y en un instante me abrazó con fuerza y sentí que algo salía de mí, pero regresaba, hasta que la bruja me soltó y sentí que me volvió el alma al cuerpo.

Cuando recuperé la vista, vi a la bruja tirada en el piso, exhausta y casi sin sentido, ya sintiéndome mejor, le ayudé a pararse y le di un poco de agua.

Cuando se sintió un poco mejor le pregunté si todo había terminado finalmente y me dijo que sí.

Respiré aliviado, como si me hubieran quitado una tonelada de encima.

Le di las gracias por ayudarme y luego se marchó.

Al día siguiente volví para preguntarle cuánto debía pagarle por todos sus servicios, me respondió que no podía aceptarme dinero pues yo no tenía trabajo, me dijo que lo que yo debía hacer era buscar trabajo y con la mitad de mi primer sueldo debía comprar una despensa para alguna familia que lo necesitara.

Aunque me extrañó mucho lo que me pidió, porque era una bruja, de todos modos, hice lo que me pidió.

A partir de ese día, las cosas empezaron a mejorar para , y la verdad después de esta negra experiencia ojalá no vuelva a saber nada de Brujas.

Pero quién sabe, así como Mónica resultó ser bruja, cualquier podría esconder algo de semejante naturaleza.

 

Autor: El Gato Negro

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Author: REDE

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