La Bruja Curandera Historia de Terror

La Bruja Curandera Historia de Terror

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Las Historias Sanan, las historias pueden lastimar y si las repetimos lo suficiente se pueden volver realidad, crean leyendas, crean la historia de un pueblo, nos hace quienes somos, pues tienen mucho poder La Bruja Curandera Historia de Terror.

En un rancho del estado de Sinaloa, en el año 1922, se tenía la costumbre entre los campesinos acercarse con los curanderos de los Ranchos para llevar a cabo limpias, para quitarse el mal de Ojo, o cuando se tenía alguna maldición, o así mismo, buscar suerte alguna. Además, cuando los recién nacidos dentro de la comunidad llegaban a este mundo eran llevados con la curandera para buscar la bendición de la misma, ya que por medio de rituales donde le realizaban un masaje a los bebes quedaban exentos de cualquier maldición o mal de ojo. Esa era la creencia que la gran mayoría en ese entonces tenían.

La Curandera con mayor poder y presencia se encontraba en el Rancho más escondido entre el monte y veredas que para llegar es necesario ir a pie bastantes kilómetros, ya que se encuentra hasta hoy en día incomunicado y aun escondido. Y se cree que está detenido en el tiempo por las costumbres que aún aguarda.

Rosita, hoy en día y aún con vida cuenta como sus primeros dos hijos que tuvo murieron por circunstancias misteriosas; en el año de 1922 nació el primero de sus hijos y como era costumbre se buscaba a la curandera para que esta sobara al bebe, sin embargo, Rosita se negó a realizar esta práctica, ya que ella no creía en esas historias y costumbres que se tenían. La gente al enterarse de tal barbaridad no aceptaba lo que Rosita decía. La curandera se enteró de tal atrevimiento de parte de Rosita a lo que menciono a su única Hija que le comentara a Rosita que era necesario que ese bebe tuviera su bendición, de otro modo tendría una maldición encima. Sin embargo, con lo que no contaba la Curandera es que su Hija no quería participar tampoco en tales prácticas, ya que aparte de correrse el rumor de que su Madre era Curandera, se decía también que se trataba de una Bruja.

Varias ocasiones antes de que naciera el primer hijo de Rosita, se había visto a mitad de la noche más oscura, donde la Luna era cubierta por densas nubes, la Curandera se levantaba a media noche y se dirigía a alimentar a unas enormes gallinas negras, las cuales se asemejaban a zopilotes, con su mano extendida les daba de comer a cada una de ellas y solamente por las noches, les hablaba como si fuesen personas, y también les respondía como si cada cacareo fuera una pregunta. En otras ocasiones se había encontrado a la Curandera a mitad del arroyo con sola luz de la Luna alumbrando el lugar, con un vestido blanco que se mojaba, la curandera permanecía quieta y en pie. Algunos pobladores se acercaron a la Hija de la Curandera para expresar su inquietud, ella no sabía que decir al respecto, solo el miedo en contra de su Madre fue creciendo. Rosita quien la conocía desde más pequeñas había adquirido también un temor ante tales eventos que prefiero negar su existencia y negar a la curandera.

La Curandera en contadas ocasiones quiso otorgarle sus poderes y sabiduría a su Hija, pero su hija siempre se negaba, pues era tanto el pavor que le tenía que preferir evitarla, y varias noches no llegaba a dormir a su casa para evitar ver como su Madre realizaba tales actos satánicos. Fue así como conoció a un hombre quien al conocer la leyenda de la Curandera la invito a salir de ese pueblo y escaparse juntos. Y como era de esperarse, la Curandera se dio cuenta de los planes de su hija a lo que la maldijo diciéndole que, si se llegaban a ir del Rancho, ella se encargaría de que tanto su esposo como ella los convertiría en Culebras. Su Hija ya amenazada decidió no partir, sin embargo, compartía esta historia con todos a quien conocía, fue así como llego a los oídos de Rosita lo que decían de la curandera.

Se decía también que la Curandera se podía transformar en cualquier animal, se hablaba que en ocasiones se le veía subir el cerro y bajar transformada en Cabra, así la gente comenzó a llamarle La Bruja Curandera.

Él bebe de Rosita tenía dos meses de haber nacido, parecía ser un bebe sano, la última advertencia de la Curandera ya había sido enviada días atrás, sin embargo, Rosita fue muy persistente en su decisión de no llevar a su Bebe a que le Sobara la Curandera. La familia de Rosita tenía un Huerto de Mangos, a lo que el cuarto de Rosita daba a un árbol grande Mango, y esa noche un Búho apareció en la rama de aquel árbol frente a la ventana de Rosita, esta ave comenzó a cantar y al mismo tiempo él Bebe comenzó a llorar, al día siguiente llevaron al Bebe al Doctor al pueblo más cercano, lo llevaban a otros poblados con otros doctores y siempre a donde fueran le comentaban lo mismo, que él Bebe se encontraba muy sano. Esa segunda noche el Búho regreso y repetía su cantar, él bebe comenzó a llorar. Pasaron 7 días, y cada noche fue la misma historia, sin embargo, al despertar del Séptimo día él Bebe había fallecido. Al siguiente día el Búho ya no volvía aparecer.

Así pasaron 2 años, y mientras que este tiempo transcurría la fama de la Bruja curandera se había dado a conocer por esta maldición que había lanzado a Rosita, sin embargo, Rosita aún se negaba a creer en dichas patrañas, a lo que al Segundo aniversario de la muerte de su primer hijo ya había nacido el segundo.

Se repitió la Historia, Rosita se negó en llevar a sobar a su Bebe, pues ella decía que su Religión no le permitía creer en esas historias y magia negra, la gente comenzó a hablar nuevamente y la Bruja Curandera hizo llevar otra advertencia ahora por su propia hija. Esta última trato de convencer a Rosita quien dijo que era imposible todo aquello que se decía de esa señora.

Dos meses después, en una noche oscura, el cantar de un Búho se escuchaba entre los árboles de Mango, Rosita recordó dicho cantar de hace dos años a lo que buscaba y buscaba entre la oscuridad a dicha ave, a quien solo lograba ver a lo lejos sus ojos brillantes. Su bebe comenzó a llorar, y por más que lo consolara no se tranquilizaba. Cada día que pasaba el Búho se acercaba más y más y su cantar sonaba con más fuerza, así la Séptima noche llego y el Búho cantaba frente a la ventana de Rosita, al día siguiente él bebe no despertó.

La fama de la Bruja se había hecho notar más, nadie se atrevía a confrontarla, se decía que la Bruja mataba bebes convertida en Búho, pero ¿Cómo te enfrentas a algo desconocido o misterioso?

Su hija seguía contando historias sobre su Madre, historias que erizaban la piel y provocaban que en cuanto oscurecía nadie saliera al monte o fuera de su casa. Un par de campesinos que regresaban tarde de arriar el ganado mencionaron que vieron caminar a la Bruja entre la vereda, uno de ellos por respeto saludo pero no tuvo respuesta alguna, pero logro divisar un poco el rostro de la Bruja, se encontraba demacrado, su lengua se retorcía fuera de su boca, era como si la Lengua tuviera control propio sobre ella misma y fuera más larga de lo normal, pero lo que más perturbo al campesino fue que debajo de su bata blanca se asomaban culebras las cuales se perdían en medio del pastizal y de la oscuridad.

Pasaron dos años más, la Hija de la curandera aún no se casaba por miedo a la maldición de su madre, sin embargo, aquel hombre aún la esperaba, Rosita ya había dado a luz a su tercer hijo, quien resultó ser una niña. A Rosita, como anteriores veces, la gente le decía que llevara al bebe a sobar, pero Ella no hacía caso, y un poco antes de los 2 meses el Búho regreso a cantar en la ventana. Esto le pareció extraño a Rosita, con miedo a que volviera a pasar lo mismo le grito al Búho “VETE, VETE O TE VOY A MATAR”, el Ave cantaba más y más y la bebé comenzó a llorar, así Rosita tomo una piedra y se la arrojo al Búho pegándole en la Pata provocando que el Búho huyera del lugar. Esa noche la Bebe dejo de llorar y pudo dormir en paz.

A la mañana siguiente la Hija de la Bruja llego a casa de Rosita solicitando algunos medicamentos, ya que ella argumentaba que su Madre se había caído en el río y tenía una pierna quebrada, esto le llamo tanto la atención a Rosita que decidió actuar ya contra la Bruja. Dejo a su Bebe a cargo de sus padres y pidió a la Hija de la Bruja que la llevara con su Madre, al principio la Hija de la bruja se negó, pero Rosita era bastante persistente y tenía el valor necesario para verla.

Cuando llego a la casa de la bruja se dio cuenta de que había varios animales encerrados, cosas fuera de lo habitual, y muchas de las historias de los pobladores comenzaron a tomar forma, fue cuando vio a la bruja que se encontraba en un catre acostada con la Pierna entablada, Rosita se acercó a ella y le dijo…

“Esta noche un Búho se ha parado en la ventana de mi cuarto, por fin logre espantarlo con una piedra, le pegue, pero si vuelve a aparecer usaré la Pistola de mi Padre para matarlo”

Rosita se retiró de allí y la Bruja solo con rabia en los ojos la veía alejarse, como si con la mirada le aventara una maldición.

De ese modo la Bruja dejo de molestar a Rosita, aun así, no quisieron correr riesgos y se fueron del Rancho dejando casa y huertos olvidados.

Conforme paso el tiempo La bruja comenzó a demacrarse, se decía que necesitaba pasar sus poderes a su Hija, pero esta negaba, Su hija le comento… “Mi pacto es quedarme contigo hasta que mueras, pues en vida aún nos puedes maldecir, aunque tu muerte sea prolongada y con dolor estaré allí para asegurarme que te hayas ido”.

La Pierna de la Bruja nunca sanó, al contrario, se había puesto negra por lo podrida que estaba, en ocasiones por la noche cuando le daba de comer a sus Gallinas negras se resbalaba y estas le picoteaban el rostro. Como si exigieran algo al pelear contra la Bruja. Su Hija escondida por temor, veía como los animales atacaban a la bruja y al día siguiente con la luz del Sol ya alejando a las gallinas encontraba a su Madre tirada en el piso, aún con vida, pero lastimada.

La Bruja le decía que necesitaba pasarle sus poderes, siempre su Hija se negaba, su Madre le decía que el dolor que sentía era inmenso, decía que por dentro una culebra se retorcía en su estómago y este se disiparía si su Hija aceptaba su don… pero siempre fue negado.

Una noche oscura, cuando la Luna no se asomaba, intensos gritos se escuchaban en la casa de la bruja, proclamando la muerte, la necesitaba, la pedía a gritos, pero esta no llegaba, los pocos familiares que ese atrevían a estar allí contaban como los animales se encontraban bastante inquietos, como con cada grito resonando en el monte perturbaba la tranquilidad de la noche. SU hija le ponía paños en la cabeza de su Madre, sin embargo, ella se retorcía tanto de dolor que los tiraba, su cuerpo se arqueaba, de repente solo era sostenido por sus Pies y cabeza, su boca se abrió más de lo normal y su lengua comenzó a retorcerse fuera de ella, como si fuese una culebra, bajo por la garganta, recorrió su pecho y llego hasta su ombligo. De ese modo la Bruja murió con la boca abierta y la enorme lengua por fuera.

Pasaron 2 días, la Hija de la bruja tenía sus cosas listas, dejaría atrás al Rancho, pidió ayuda de parte de la gente de allí para quemar la casa por completo con todo y animales, nadie se negó, pues por las historias que contaba la Hija de la Bruja sabían que no era nada seguro dejar esa casa en pie… Hoy en día solo vive la Hija, su esposo murió varios años después de haber salido a buscar una nueva vida, sin embargo, la hija de la bruja vive en paz.

Hay algo interesante en todo esto… la sepultura que le dieron a la Bruja no fue en un cementerio, de hecho, se negaron a aceptarla en algún campo santo, a lo que la hija con ayuda de su esposo la enterraron en el río con su Bata Blanca. Se dice que por las noches una mujer de blanco recorre el río, en busca de su Hija para poder pasarle aun sus dones, pero quienes se han encontrado con esta mujer, Ya no vuelven a ser los mismos.

 

Autor: Lengua De Brujo

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Author: REDE

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