Una Bruja En Mi Camino Historia de Terror

Una Bruja En Mi Camino Historia de Terror

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Hoy quiero compartirles un acontecimiento muy extraño del que fui testigo Una Bruja En Mi Camino Historia de Terror. Aprovecho este medio, al cual agradezco por permitirme compartir esa historia, pues en ciertas ocasiones en que he la he contado en persona, solo he ganado burlas y preguntas incómodas.

No soy originario de México, vine aquí como estudiante de intercambio, sin embargo, gracias a mis habilidades, logré quedarme dentro del Consejo Nacional del Deporte, laborando como entrenador deportivo. Soy originario de Cuba y desde que llegue a Guadalajara he cambiado muy seguido de domicilio, principalmente porque cuando eres nuevo en un lugar que desconoces, sueles rentar el primer lugar que se te pone enfrente, ya con el paso del tiempo encuentras mejores opciones, fue precisamente durante un cambio de domicilio que experimente los hechos que estoy por relatar.

Me enteré de un complejo habitacional que ofrecía departamentos en renta a un precio muy bajo, lo cual me venía muy bien en aquel momento, el único detalle era que su ubicación encontraba un poco retirado del centro deportivo donde trabajo, por lo que cuando fui a visitarlo, tomé el tiempo de traslado y aunque se encontraba en otro municipio, no me tomo más de media hora en llegar, así que decidí tomarlo en renta.

Cerca de aquel departamento hay una especie de parque deportivo, el cual fue edificado alrededor de un cerro, el que según supe se encontraron restos arqueológicos de origen prehispánico, las cuales fueron retiradas y puestas en un museo regional.

Llámenme supersticioso, pero aquel lugar es un imán para cosas negativas, tanto accidentes, como delincuencia.

Siempre tenía la necesidad de cruzar aquel parque para llegar a la parada del autobús que me lleva a mi trabajo. La mayoría de veces tengo que hacerlo muy temprano, antes de que salga el sol.

Tengo por costumbre despertarme mucho antes de entrar al trabajo para salir a trotar, esto me ayuda a llenarme de energía durante el resto del día, por lo regular le doy unas cuantas vueltas a la manzana de los lugares donde suelo vivir. El parque del que les hablo, cuenta con una pista para trotar que rodea todo el parque, así que desde el primer día en que viví en aquella zona, preferí trotar allí. Después de hacerlo una semana seguida, comencé a notar que justo a pie del cerrito era muy común encontrar plumas de gallina y manchas de sangre, al principio no le presté mucha atención, pensaba que quizás los perros o gatos cazaban palomas, más, después de verlo constantemente y comparar el tamaño de las plumas de las gallinas con las de las palomas, aparte que también llegué a ver un par de cabezas de gallina. Estos restos de animal causaron en mí, tanto asco como un poco de miedo, vengo de una familia muy supersticiosa y sé que las gallinas suelen ser utilizadas en rituales de brujería o santería.

Poco tiempo después también tuve la mala suerte de que me asaltaran cuando regresaba del trabajo, así que decidí buscar otro camino, sin importar que me tomara más tiempo.

En cierta ocasión fui invitado a una fiesta organizada por algunos compañeros del trabajo. Esta se prolongó pasadas las dos de la madrugada, uno de los compañeros que vive cerca del lugar en donde se ubica el departamento, se ofreció a dejarme lo más cerca posible. Resolvió dejarme en el periférico, del lado norte de la ciudad.

Fuese porque le hubiera perdido el miedo o por simple imprudencia, terminé cruzando por el parque al que no deseaba pasar. De esas veces en que no piensas de inmediato en lo que haces, sino hasta que estás allí, así me pasó esa vez.

No sé si les ha pasado que el mismo cuerpo te alerta de que algo estará por ocurrir, sientes como un escalofrío y tu mente entra en un estado constante de alerta en el que cualquier ruido llega a espantarte. Así estaba yo esa madrugada, todo tenso, por un momento deseé correr de regreso, sin embargo, me encontraba ya muy adentro en el parque y la distancia era la misma de regreso que de salida, por lo que decidí seguir adelante, total aún no veía nada.

Me detuve justo detrás de una banca, pues al pie del Cerrito divisé dos mujeres, al principio no logré verles el rostro, pues desde su posición me daban la espalda. En ese momento mi reacción fue agacharme y esconderme detrás de la banca, ahora pienso que lo mejor hubiera sido salir corriendo desde ese momento, pero esa fue reacción inmediata.

De pronto una de las dos mujeres se giró en mi dirección, agradecí que la luz de la lámpara no estuviera encima de mí, pues gracias a esto la extraña mujer no logró verme, sin embargo, yo si la vi levemente, su rostro es algo difícil de explicar, pues en ese momento, era un poco difícil de ver, tanto por la mala iluminación, como por el miedo, sin embargo, su rostro era extraño, yo no distinguí ojos, solo unas cuencas vacías. La mujer tomó una gallina por el pescuezo, la otra mujer se acercó y con un cuchillo se lo cortó, después dejo caer la sangre sobre una manta blanca con algunas cosas sobre ella que no logré distinguir.

Me quedé paralizado durante un rato, alcanzaba a escuchar a ese par de extrañas mujeres, no lograba identificar el lenguaje que empleaban, era algo parecido al Catalán, sinceramente no podría confirmarlo, me sentía muy nervioso en ese momento.

Comencé a sentir un hormigueo por todo el cuerpo, pensé que era entumecimiento, por no moverme, así que intenté hacerlo poco a poco sin conseguirlo, algo malo me estaba ocurriendo, mis pies no me respondían, no lograba moverme, pronto comencé a sentirme mareado, era como si de pronto perdiera el control sobre mi cuerpo. Terminé por caer al piso, mirando al cielo. Comencé a llorar del miedo, pues no lograba mover ni siquiera un dedo, aunque si mantenía mis sentidos, escuchaba y veía.

No sé cuanto tiempo habré estado allí tirado sin lograr moverme, la desesperación se adueñó de mí y para empeorar la situación, comencé escuchar pasos en dirección a donde se encontraban esas horribles mujeres. Sin poder hacer nada, cuando escuché los pasos detenerse delante de mí, cerré los ojos con fuerza. Intenté no mirar, pero la mujer comenzó a hablarme, con una voz chillona y en un tono que casi puedo asegurarles no era completamente humano.

Primero me hablé en su extraña lengua, intenté no escucharla, y como pueden adivinar esto es imposible, su voz lastimaba mis oídos. Intenté concentrarme en apretar los parpados para evitar ver a aquella espeluznante mujer que tenía delante de mí, sin embargo, llegué a un punto donde no pude mantener los ojos cerrados, así que la miré durante un par de segundos que se me figuraron una eternidad. Ese rostro, del cual solo puedo recordar esos ojos hundidos con unos parpados completamente arrugados.

De pronto logré recuperar el movimiento, no perdí el tiempo en volver a mirar a aquella mujer, corrí sin parar hasta llegar al departamento, me temblaban las manos, por lo que me costó un poco de trabajo lograr abrir la puerta, sentía miedo, no deseaba girar la cabeza hacia atrás, pues me imaginaba que allí estaría aquella maldita bruja.

Después de un quinto intento logré abrir la puerta, la cerré de golpe atrás de mí, me quede un rato con la espalda en la puerta temblando.

Una vez que logré controlarme, puse el seguro a la puerta y me dirigí a la ventana, pues me percaté que esta se encontraba abierta, y aunque tiene protecciones de metal, el miedo ante lo que pudiera pasar dado a lo que acababa de presenciar.

¿Qué creen? Que justamente debajo de una lámpara se encontraba mirando hacia el departamento aquella bruja. No lo podía creer.

Me encerré en mi habitación, no logré dormir nada esa noche.

Como pueden imaginar, no tarde en mudarme de aquel lugar, por suerte un compañero me ofreció compartir gastos de una casa que él rentaba. Le conté mi historia, aunque creo que jamás me creyó.

Con el tiempo he investigado un poco, no he encontrado mucho, pero según leí, lo que me ocurrió pudo ser ocasionado por la influencia de aquello que estaban llevando a cabo aquellas brujas, que quien sabe que es lo que buscaban, no quisiera ni imaginarme de lo que podrían ser capaces, si en mi caso, que no estuve directamente implicado en sus hechizos, solo tuve la mala suerte de estar allí en un momento incorrecto, sufrí una parálisis total, no quiero saber de lo que puede llegar a sufrir una víctima de sus maleficios.

Bueno, esto fue lo que me pasé aquella vez que tuve la des-fortuna de cruzarme con un par de brujas.

 

Autor: Mauricio Farfán

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