Contaminada Por Una Bruja

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Contaminada por una bruja

Hace más o menos 25 años me contactó una empresa para hacerme una oferta de trabajo en una ciudad costera, siempre me había llamado la atención la idea de vivir cerca de el mar, además en esa época aún no me había casado ni tenía hijos, así que decidía aceptar y mudarme. Estuve 4 años allí y en esa época conocí a Claudia, quien hasta el día de hoy es una de mis más cercanas amigas. Ella en ese momento llevaba un par de años casada, estaba feliz y enamorada, pero la verdad durante el tiempo que viví allá supe que tenía algunos problemas con su esposo, por una parte había una ex novia de él que quería causarle problemas, nunca entendí muy bien que tipo de problemas, pero además Claudia sospechaba que él le había sido infiel.
El caso es que al pasar el tiempo cuando yo regresé a vivir en la ciudad en la que nací, continúe hablando de vez en cuando con Claudia, a veces ella me visitaba o yo viajaba y me veía con ella, pero pasados 15 años, ella se divorció y un tiempo después de estar viviendo sola, me dijo que quería mudarse a la ciudad en la que yo estaba, pues necesitaba alejarse del lugar en el que había vivido con su esposo por más de dos décadas. La ayudé a buscar un departamento por la misma zona en la que vivo y se mudó hace casi un año. Poco después de que se mudó un día me contó que estaban pasándole cosas que no podía explicar, a veces cuando estaba en su habitación a punto de dormir, escuchaba la respiración de alguien, como si una persona estuviera observándola en medio de la oscuridad. A veces tenía sueños en los que estaba acostada en su cama y podía ver que junto a ella había alguien más, no tenía rostro, era como una sombra. Lo único que se me ocurrió fue decirle que orara, pero ella no es precisamente una persona creyente.
Lo más impresionante fue lo que me mostró un fin de semana. Era sábado en la mañana, ella me llamó temprano y me pidió ir a su casa para hablar de algo importante, al llegar me ofreció un café y me pidió que me sentara. Parecía que lo que estaba a punto de contarme era algo realmente serio, pero al mismo tiempo era como si no supiera como hacerlo e intentara aplazar la conversación. No quise presionarla así que durante los primeros minutos conversamos sobre banalidades, hasta que me dijo que quería mostrarme algo. Se quitó el saco que llevaba puesto y me enseñó su brazo derecho, tenía una marca, me dijo que esa mañana se había despertado y la había visto, entonces observé con detenimiento, parecían marcas de dientes, cómo si una persona la hubiese mordido con mucha fuerza. Me quedé sin palabras, le pregunté si había sentido algo extraño esa noche o si alguien más había estado allí, pero ella vivía sola y para esa época no conocía muchas personas en la ciudad a parte de mi, era imposible que una persona hubiese entrado en medio de la noche sin que ella lo notara.
Al principio pensé que tal vez el departamento en el que Claudia vivía tenía una presencia por algo que había ocurrido en ese lugar, pero cuando le dije mi teoría, mi amiga me dijo que el problema no era su departamento, era ella. Ese día me confesó la verdadera razón de porqué había querido cambiarse de ciudad y estar lo más lejos posible del ex esposo. Al parecer en el tiempo en el que estaban casados él le contó que unos años atrás había tenido una novia, una mujer a la que quiso mucho y que tenía habilidades especiales, leía el tarot y con frecuencia hacía trabajos de brujería. Él era un hombre que nunca pudo estar con una sola mujer, así que engañó a la bruja. Aún así ella no quería dejarlo, lo perdono varas veces, hasta que fue él quien quiso acabar la relación, pero la bruja le dijo que si no se quedaba con ella, nunca sería feliz, le juró que nunca iba a poder estar tranquilo y que iba a atormentarlo durante toda su vida. En ese momento a él no le pareció algo tan importante, aunque le causaba miedo la amenaza ya no quería estar con esa mujer.
Claudia lo conoció unos años después, pero no fue hasta que se casaron que él le contó esa historia, sin embargo ella es una mujer muy racional, así que no le prestó mucha atención al asunto, después de todo ella nunca había presenciado un trabajo de brujería. En los años en que estuvieron casados, él empezó a decirle a Claudia que a veces las cosas se cambiaban solas de lugar, el cepillo de dientes nunca estaba en donde lo dejaba, su ropa a veces estaba revolcada e incluso perdía constantemente las llaves de la casa en la que vivían y después las llaves a parecían en lugares insólitos, una vez las encontraron dentro del horno de la cocina, en otra ocasión en la lavadora, incluso dentro de la tierra de una maceta en la sala. Al principio Claudia atribuía estas situaciones a que su ex esposo era muy despistado, pero después no pudo evitar sospechar que había algo más, él le decía que cuando dormían la cama se movía pero que ella parecía no notarlo, le juraba que cuando salía a la calle alguien lo seguía, que podía escuchar sus pasos e incluso su respiración. La situación empezó a volverse preocupante así que un día su esposo le dijo que lo mejor era buscar a alguien que le ayudara a acabar con la maldición, o incluso buscar a su ex para que dejara de hacer lo que le estaba haciendo. Claudia aunque no estaba muy convencida de que fuera lo correcto estuvo de acuerdo en ayudarlo, después de todo ella lo amaba mucho, aún hoy en día dice que era el amor de su vida.
Estaban decididos a dar con el paradero de la bruja cuando ocurrió algo, él se ganó un premio de una pequeña lotería, no era suficiente dinero como para comprar una casa, pero si era como para montar un negocio. Por un tiempo las cosas que lo atormentaban pasaron a segundo plano y empezaron a hacer planes para invertir el dinero que se había ganado, sin embargo tenían que tener paciencia pues reclamar el premio requería un trámite, había que llenar un papeleo y pagar un impuesto. Claudia empezó a notar que su esposo quería hacer los trámites por sí solo, aunque en un principio esto no le pareció mal, empezó a darse cuenta que estaba dejándola de lado. La semana en que le entregaron el dinero le dijo a ella que había tomado la decisión de meter el premio en una cuenta que iba a generarle ganancias, ella se hizo a un lado, después de todo era su dinero. Cuando pasó el tiempo pactado para retirar el dinero, él empezó a darle excusas, se comportaba de forma extraña, al final ella terminó descubriendo que él no estaba ahorrando, de hecho ya no le quedaba nada, se lo había gastado con una novia y en cuanto se acabó, ella no volvió a aparecer y él le pidió perdón a Claudia. A pesar de eso mi amiga continuó viviendo con él, pero dormían en habitaciones separadas, en esa época él empezó a mencionar de nuevo que había alguien en su habitación, pero ella ya no estaba interesada en ayudarlo. Duraron un par de años viviendo de esa forma hasta que una noche mientras Claudia dormía empezó a escuchar que alguien golpeaba la puerta de su habitación con mucha fuerza, asumió que era su esposo y le gritó que la dejara dormir, los golpes pararon pero las dos noches siguientes fueron iguales, así que ella tomó la decisión de irse definitivamente de la casa, aunque él seguía pidiéndole perdón y asegurándole que no había estado golpeando su puerta.
Después de eso firmaron el divorcio, él consiguió otro lugar para vivir y ella se quedó en la casa en la que antes vivían juntos, no pasó mucho tiempo hasta que empezó a notar que aunque ahora vivía sola, había cosas que parecían cambiarse solas de lugar. Todo lo que su ex esposo le contaba lo empezó a vivir ella misma, la cama se movía en las noches y sentía que había una persona en su habitación, estaba desesperada así que pensó que lo mejor era mudarse, no solo de casa sino de ciudad.
Cuando me contó toda la historia entendí porqué había tomado la decisión de irse a la ciudad en la que yo vivía. Era evidente que el problema no era el departamento, si su ex esposo tenía alguna especie de maldición, Claudia al vivir por tantos años con él, había terminado contaminada por esa brujería, esa era mi teoría. Le sugerí que buscara ayuda en la iglesia, yo siempre he sido una persona creyente, así que le ofrecí acompañarla a hablar con el pastor de la iglesia a la que voy, pero ella no estaba convencida, me dijo que iba a pensarlo bien.
El tiempo pasaba y de vez en cuando ella me mostraba las marcas con las que amanecía, morados, rasguños, incluso mordiscos, hasta que un día no me contó más sobre esto, entonces le pregunté si había vuelto a ver o a sentir algo extraño, me contó que una de sus hermanas la había convencido de que al menos pidiera agua y sal exorcizada en una parroquia, ella había rociado el agua en su ropa, en ella misma y en su casa, la sal la había puesto por los rincones y en lugares como los marcos de las ventanas, me dijo que después de eso no había vuelto a despertarse con marcas en su cuerpo, pero sin embargo aún en las noches, de vez en cuando continúa sintiendo que alguien se acuesta a su lado, que la observa mientras duerme e incluso que le da pequeños golpecitos en la espalda.

Autor: Luna

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Author: REDE

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