Exorcizar a Una Bruja

Exorcizar a Una Bruja

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Exorcizar a una bruja

Mi familia es muy creyente y mi madre siempre tuvo el hábito de ayudar de la forma en la que pudiera a quienes lo necesitaban, sobre todo por coherencia con su credo. Recuerdo que desde que era muy joven ella se ofreció como voluntaria en una fundación que hacía eventos, donaciones y jornadas de salud en algunos barrios de la ciudad y en varias ocasiones yo participé con ella, fue así como conocimos al padre Jairo, un sacerdote que trabajaba con la fundación.
Al terminar una de las jornadas, nos quedamos hablando con el sacerdote y otras dos señoras que eran amigas de mi madre, una de ellas le preguntó por una operación que iban a realizarle al padre Jairo, él le contó que después de estar esperando por diez años al fin se había hecho el milagro de conseguir un donante compatible de riñón. La conversación me llamó la atención pues por su apariencia, yo calculaba que el cura debía tener algo más de 40 años, si llevaba diez años esperando un donante quería decir que había perdido las funciones de sus riñones cerca de los 30 años, esto es muy poco común hasta donde yo sé, así que me entró curiosidad por preguntarle pero la verdad no fui capaz, decidí esperar hasta que nos fueramos para averiguar si mi mamá sabía cuál era la historia detrás del problema del sacerdote.
Cuando estábamos regresando a casa le dije a mi mamá que me resultaba muy curioso que una persona tan joven necesitara un trasplante de riñón, que si ella sabía qué le había pasado al sacerdote, por su puesto ella sí conocía toda la historia, entonces me dijo que cuando era más joven el padre Jairo, era exorcista, empezó a explicarme que no todos los sacerdotes realizan exorcismos o lidian directamente con posesiones, espíritus o demonios, son pocos los que tienen este conocimiento, sin contar que le iglesia espera no difundir mucho estos sucesos pues no es conveniente que se vuelvan espectáculos mediáticos o que las personas los perciban como un acto de magia, no, es la lucha de dios contra el demonio, o así me dijo que lo describía el sacerdote .
Usualmente se expone el caso en el que se cree que hay una posesión y así se adquiere un permiso de la iglesia católica. Él tenía bastante conocimiento en el área, le dijo a mi mamá que era un procedimiento muy delicado, en una ocasión él había salido muy lastimado por intentar ayudar a una mujer. Era una señora de la cual la gente comentaba que era una bruja, él se enteró de esto porque un día vio que durante una eucaristía, la señora entró a la iglesia pero se quedó en la puerta, así pasó varias veces y entonces notó que en algunas de esas ocasiones las personas que estaban sentadas en las bancas que estaban más cercanas a la salida, susurraban, como si hicieran algún comentario sobre la mujer. Por fin hubo un día en que la mujer se acercó al sacerdote, parecía algo enferma, le dijo que necesitaba hablar de manera urgente con él, como estaba algo ocupado en ese momento le hizo una cita para hablar en el despacho de la parroquia, aunque la mujer intentó sugerir que hablaran afuera, el sacerdote insistió y ella terminó aceptando.
Cuando estaban en el despacho parroquial, la mujer se veía muy nerviosa, según le contó a mi mamá el padre Jairo, él dijo que cuando ella entró al lugar, el ambiente cambió, se sentía más frío de lo habitual. Ella dijo que necesitaba su ayuda, que quería cambiar de vida, no soportaba más seguir viviendo así y estaba arrepentida del daño que le había causado a mucha gente, al principio el sacerdote no entendía con claridad lo que la extraña mujer estaba diciéndole pues hablaba de varias cosas al tiempo, saltaba de una idea a la otra, incluso él llegó a pensar que ella estaba a punto de confesarle un delito, entonces tras dejar que se desahogara un poco le preguntó de manera puntual cómo podía ayudarla, fue en ese momento en el que la mujer lo miró fijamente, se quedo en silencio por un momento y luego agachando la cabeza le dijo que ella era una bruja, hacía muchos años había realizado un pacto con el diablo, desde entonces se dedicaba a realizar diferentes trabajos de brujería. Le confesó que tenía mucho dinero, había trabajado para personas importantes, millonarios, incluso personas vinculadas a la política. Por supuesto que el cura no quería saber quiénes eran esas personas, él sabía que si era verdad lo que ella estaba diciéndole, no sería un trabajo fácil. La mujer vio que el sacerdote estaba analizando la situación, incluso le ofreció dinero a cambio de su ayuda, e insistía en que estaba muy arrepentida por la vida que había llevado.El padre Jairo no aceptó el dinero, pero le dijo que sí la ayudaría, por su puesto primero tenían que tramitar una solicitud especial, un permiso a la arquidiócesis para llevar a cabo el procedimiento necesario, además le advirtió que no sería un proceso fácil, no es lo mismo liberar o exorcizar a una persona que ha sido poseída o a alguien que se encuentra bajo una influencia demoniaca, que liberar a una persona que ha realizado un pacto directamente con las fuerzas del mal. El demonio es un ser vengativo, no le gusta que lo traicionen ni realizar un pacto con él para después retractarse, puede traer consecuencias muy adversas para quien lo hace. La mujer le dijo que estaba dispuesta a soportar todo y hacer lo que fuera necesario para liberarse de ese trato que ella misma había deseado hacía unos años atrás.
Me sorprendía que mi mamá conociera tantos detalles de esa historia, le pregunté si el sacerdote había contado todo con tanto detalle y de ser así porqué lo había hecho, entonces ella me dijo que desde hacía un tiempo ella junto con otras personas que frecuentaban la parroquia del padre Jairo y la fundación en la que trabajaba, habían formado un grupo de oración, una comunidad y a menudo entre todas rezaban por algunas personas o le ayudaban al sacerdote a orar para hacer liberaciones. Me quedé muy sorprendido, no porque ella me confirmara que las posesiones existieran, después de todo yo soy una persona de fe y soy consciente que hay una lucha entre lo demoniaco y lo divino, pero hasta ese día no sabía que mi mamá estuviese tan involucrada en esa lucha. Por esa razón el cura les había contado algunas historias de su experiencia en el campo de las liberaciones y los exorcismos, para dar testimonio y que supieran a lo que se estaban enfrentando.
Mi mamá recordaba especialmente esta historia sobre la bruja que había ido a pedir un exorcismo, después de hablar con el sacerdote ese día en el despacho, la mujer tuvo que ir a confesarse, empezó a asistir a misa, aunque le confesó al padre Jairo que la iglesia y las imágenes religiosas la hacían sentir muy incómoda. El cura le dio un pequeño libro con unas oraciones que podía realizar, mi mamá me dijo que eran una oraciones que hacen parte del ritual romano de exorcismo, el que utiliza la iglesia católica, claro que estos son los rezos desatinados a quienes están siendo molestados por alguna entidad demoniaca, las demás oraciones del libro son solo para ser pronunciadas por el exorcista encargado.El padre Jairo no quiso darles muchos detalles sobre las sesiones de exorcismo y liberación que tuvo que realizar con esa mujer, a pesar de todo parece que habían sido muy difíciles, la mujer hablaba en lenguas, cambiaba su voz, e incluso conocía secretos del sacerdote. Este fue uno de los errores que cometió el cura, escuchar al demonio, aunque intentó hacer un gran esfuerzo por ignorarlo, en algunas ocasiones le resultó completamente imposible. Fue después de iniciar esas sesiones cuando empezó a tener muchas pesadillas, decía que se despertaba con fiebre en medio de la noche y sentía un fuerte dolor en la espalda baja y en la cintura.
Aun así continuó, la mujer también enfermó, en las últimas sesiones debía solicitar ayuda para poder llevarla a la parroquia, allí tenían una habitación destinada a realizar el procedimiento, un lugar en donde también se hacía oración, pues este tipo de cosas solo se pueden llevar a cabo en lugares como estos, habría sido contraproducente hacerlo en el lugar donde vivía la señora.
Todo el proceso duró casi ocho meses, al final el padre Jairo tuvo que solicitar la ayuda de otro exorcista, estaba empezando a sentirse muy enfermo, tuvo que ir en repetidas ocasiones al médico, le realizaron exámenes que acabaron por confirmar que el daño en sus riñones era irreversible, con solo 32 años debía entrar a la lista de espera para una donación de riñón y someterse a un tratamiento de diálisis mientras encontraban un donante. Para los médicos esto era un misterio pues el cura, llevaba una vida sana y no era muy común que una persona de esta edad tuviera un padecimiento como ese.
A pesar de esto el padre Jairo junto con su colega, continuaron ayudando a la mujer, contactaron a un profesional de la salud para que estuviera al pendiente de ella pues, en un par de ocasiones tuvieron que ingresarla en urgencias, principalmente en sesiones en las que sufrió fracturas en sus brazos y piernas. Todo esto era a causa de la lucha que estaban llevando a cabo, según le dijo el sacerdote a mi madre, es muy difícil que el demonio acepte soltar a un humano que le ha prometido lealtad a cambio de poder.
Después de todo este proceso la mujer, mejoró y se fue de la ciudad, nadie sabe para dónde, pero imagino que le sería muy difícil continuar allí donde la gente ya sabía a lo que ella solía dedicarse. Por su parte el padre Jairo tuvo que dejar de intervenir en este tipo de casos, por su condición médica y ahora después de diez años de lo sucedido, podría recibir un riñón que le permitiría tener una mejor calidad de vida.

Autor: Luna

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Author: REDE

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