Aluxe (Duendes Maya)

Aluxe (Duendes Maya)

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Crecí en el campo, y en general tengo muy buenos recuerdos de mi infancia, años después me mudé a la capital y las cosas son muy diferentes aquí. Yo soy la menor de seis hermanos, recuerdo que siempre peleábamos por cualquier cosa, pero con mi hermano mayor nunca. Me gustaba mucho pasar tiempo con él. Mi mamá decía que había nacido para ser un aventurero, cuando comenzó a salir al monte, recuerdo que a veces me llevaba y era muy divertido recorrer el campo con él, siempre llevaba una flauta de carrizo, y si nos daba hambre le daba por cazar lo que nos encontráramos. Muchas veces comimos ardilla, aunque él gustaba más de las víboras, pero nuestra comida favorita era el armadillo, hasta que una vez mi mamá me prohibió volver a salir de la casa con él, desde esa vez recuerdo que mi mamá y mi hermano comenzaron a discutir mucho por sus andanzas, mi mamá le decía que debía estar más atento al cultivo y ayudar a los trabajadores del rancho de mi abuelo, pero mi hermano no le hizo mucho caso. Hubo un tiempo en el que él no dormía en casa, llegaba todo sucio cómo si se hubiera revolcado en la tierra, y muchas veces ni comía. Mi mamá le decía que tenía que tener buenas amistades, pero él siempre le recriminaba, le decía que él andaba solo en el campo, que la bebida no le gustaba y mucho menos andar en malos pasos, y la verdad así era. Las veces que pude acompañarlo por el campo nunca lo vi en compañía de nadie, eso sí, cargaba una mochila repleta de cosas por si le agarraba la noche lejos de casa.

Recuerdo que un día cansado de que mi mamá le peleara por salir, mientras estábamos todos desayunando, él agarró a mi mamá y casi arrastrándola del brazo la sacó de la casa, yo me levanté rápido de la mesa y corrí para asomarme por la ventana, pude ver cómo él comenzó a hablarle mientras manoteaba, se le veía un poco angustiado y mi mamá solo se cubría la boca con su mano, se le veía aterrada, de vez en cuando negaba con la cabeza y hasta alcanzó a pegarle unos buenos palmazos en el brazo a mi hermano, luego lo abrazó y entró a la casa, yo rápido volví a la mesa y de un solo bocado me tragué lo que quedaba de desayuno, ella se quedó un rato parado enfrente del fregadero, en ese momento volví a la ventana y vi a mi hermano de cuclillas pensativo, se quedó así quieto cómo una estatua hasta que comenzó a andar. Lo vi irse por entre el sendero y antes de que se perdiera de vista con mucho cuidado salí de la casa y comencé a seguirlo, recuerdo que sentía el corazón en la boca y me daba muchos nervios pensar que mi mamá se diera cuenta, pero la curiosidad me ganaba y a buen paso dándole con prisa, pude seguir a mi hermano un buen tramo del sendero sin que él sintiera que lo estaba siguiendo, mientras caminaba y lo veía avanzar me preguntaba que habían hablado entre ellos dos, mi mamá era de un temperamento fuerte y pocas veces daba su brazo a torcer. Caminamos mucho, él adelante sin verme y yo detrás de él escondiéndome.

Ya adentro del monte en un lugar que nunca antes había estado, comencé a perderle el paso a mi hermano, supongo que acabo de un tiempo después de dejar de pensar en la pelea con mi mamá se concentró mucho en avanzar rápido, él tenía la costumbre de dar zancadas muy largas y cada vez lo veía más lejos, lo veía como si fuera casi del tamaño de un cerillo pequeño, con el miedo de perderlo de vista, comencé a angustiarme y se me salieron las lágrimas del susto, solo pensar que podía perderme en medio del monte, grité y comencé a llamarlo por su nombre, mientras corría para intentar alcanzarlo, me quedé parada ahí llena de lágrimas y atacada llorando, gritando que no me dejara sola, que se devolviera, para mí fue eterno ese momento, no recuerdo haber sentido algo similar antes, cuando abrí los ojos sin dejar de llorar vi a mi hermano parado en frente de mí, se le veía muy molesto, pero no me regañó, ni me dijo nada en ese momento, solo se quedó parado ahí en frente de mí, viendo cómo poco a poco yo me iba calmando. Pasó un buen rato hasta que mi hermano me habló, me preguntó que cómo lo había seguido y le conté, le dio un poco de risa y luego se preocupó, sabía que mi mamá estaría angustiada, pero ya estábamos bastante lejos de la casa y él tenía que ir a un determinado punto del monte según me explicó. En varias ocasiones estuvo tentado a devolverse, pero dijo que lo que tenía que hacer era muy importante, le pregunté qué era lo que tenía que hacer y me dijo que más adelante cuando estuviéramos en el punto me contaría y quizás eso ayudaría a poder encontrar lo que estaba buscando. Atravesamos una buen parte del monte hasta llegar a un punto muy particular, comenzamos a merodear en círculos un buen tiempo, mi hermano se agachaba, exploraba la tierra, en un momento se subió a un árbol con la intensión de ver un poco más lejos y después de estar colgado allí un buen tiempo, se bajó cómo triste y me señaló la dirección en la que iríamos, a mí me parecía todo muy raro, porque durante toda la caminata y las veces que paramos mi hermano nunca tocó la flauta ni jugó cómo lo hacía conmigo habitualmente, hacía ya bastante tiempo que no andábamos juntos por el monte. Llegamos a lo que se veía como una zona despejada en forma de círculo, la cubría un césped relativamente alto, y los árboles que había allí eran muy variados, mi hermano comenzó a buscar algo para comer porque no había alcanzado a sacar nada de casa, yo me quedé sentada un buen rato sobre la única piedra grande que había, una capa de musgo grueso la alcanzaba a cubrir en una buena parte, el lugar era muy apartado y bastante particular, pasó un buen rato hasta que mi hermano encontró algo para comer, trajo unos mangos y una ardilla gris, luego de despejar un buen tramo de césped con las manos, armó una fogata, la verdad tardamos mucho más de lo habitual, se le veía pensativo y cansado, cuando estábamos comiendo me comenzó a contar por qué estaba ahí, fue la primera vez que escuché la palabra de Aluxe, me dijo que estaba buscando uno, que él creía que ese era el punto, me contó que llevaba ya varias semanas explorando el terreno de mi abuelo, en busca del Aluxe que había dañado la antigua zona de siembra que teníamos, me contó que cuando él era muy niño, el abuelo tenía cultivos mucho más extensos de los que tenía ahora, pero que con el paso del tiempo se fueron marchitando sin saber por qué, una vez intentaron construir un granero y el granero por alguna extraña razón siempre se terminaba derrumbando, más de tres veces lo intentaron levantar sin tener éxito y de los cultivos la verdad fue mucho lo que se perdió, y lo más extraño fue cuando se incendió una zona del cultivo durante la noche, en principio mi abuelo creyó que había sido alguien que siempre le había guardado mucha envidia, pero una señora mayor, que según mi hermano había fallecido hace poco tiempo, le dijo a mi abuelo en esa época que seguramente había sido un Aluxe, porque ella de niña lo había visto por esa zona, pero mi abuelo según dijo mi hermano no creía mucho en esas historias, así que la señora se ofreció a hacerle una casita al Aluxe, yo me quedé toda extrañada porque no entendía cómo le iban a hacer una casa a alguien que era capaz de hacer esas cosas, uno de niño la ingenuidad lo arrebasa.

Luego de comer mi hermano me dijo que tenía una sorpresa, sacó de una bolsa un armadillo y me dijo que lo esperara que no tardaría más de lo que tardara el armadillo en asarse que regresaría antes de que callera la noche, dejo al armadillo en medio unas brazas muy cerca de la hoguera, asándose entre sus propios jugos. Yo me quedé ahí mientras veía cómo anochecía, estuve recostada jugando con las formas del césped, mi hermano me contaba muchas historias sobre las estrellas y de nuestros ancestros, decía que teníamos sangre de observadores de estrellas, la noche nunca me dio miedo. Mi hermano el menor de los varones siempre estaba muy asustado cuando anochecía, yo le decía que era una gallina, que al menos las gallinas podían dormir con la luz apagada, mientras pensaba en eso, vi una sombra moverse entre los arbustos, la luna estaba un poco llena, y me alcancé a asustar un poco, mi hermano mayor decía que teníamos que tener cuidado con los merodeadores en la noche, que eran bandidos, pero él siempre andaba por el monte de noche, cuando vi bien era mi hermano, caminaba cojo, luego lanzó cerca de la fogata su mochila, estaba molesto, me contó que de manera muy extraña terminó cayéndose y torciéndose el tobillo, me señaló la dirección en donde fue y me dijo que no era muy lejos, se le veía triste, luego sacó el armadillo del fuego y comimos, sacó su flauta y tocó una canción que yo no conocía, de apoco se quedó dormido, se le veía muy cansado, yo me quedé saboreándome los últimos pedazos del armadillo y cuando estaba por terminar el último trozo, vi una figura un poco delgada que caminaba con un ritmo muy gracioso, me dio mucha curiosidad y comencé a seguirla despacio sin hacer mucho ruido casi a gatas lo perseguí, la figurita caminaba rápido y luego se detenía, miraba a todas partes cómo escarbando la zona y volvía a caminar con ganas, aunque era pequeña tenía patas largas, pensé que si la atrapaba quizás mi hermano la asaría, aunque se veía muy flaco, pasamos una parte que era más terrosa el suelo, y allí comencé a perderlo entre las sombras de los arbustos, luego pude ver que algo se encendió, a era un árbol grande estaba cómo lejos, pero tan cerca como para poder verlo, comencé a ver que empezaba prenderse en fuego y pude ver mejor aquella criatura, que parecía que bailara, era muy feo se le podían ver las vértebras de la espada y tenía un, color cómo verdoso, en el árbol que se quemaba había como una especie de casa muy pequeña luego de estar moviendo algo parecido cómo a sus brazos lo vi entrar a esa casita, me impresionó mucho, pero quise acercarme, sabía que esa criatura no me había visto, por eso me acerqué. Lo extraño era que el fuego no daba calor, era un fuego frío y el árbol no parecía consumirse, no había humo, era un fuego extraño, denso, casi cómo el agua, muy despacito me acerqué, me quedé allí parada viendo el árbol envuelto en eso, perdí la percepción del tiempo, y no recuerdo que más pasó.

Cuando desperté estaba mi hermano sacudiéndome, yo me desperté y lo primero que quise ver fue ese árbol y la casita, y allí estaban, le conté a mi hermano lo que había pasado y se le veía muy feliz, agarró unas tablas gruesas que llevaba en la mochila y comenzó a sellar la puerta de la casa chiquita, me decía que ese Aluxe no volvería a molestar.

Pasaron varias semanas y todo estuvo normal, desde esa vez mi abuelo antes de morir pudo volver a cultivar cerca de esas tierras sin problema, no alcanzó a terminar de construir la bodega, pero mi hermano lo hizo, a veces le cuento esta historia a algunas personas, y siempre me miran cómo si estuviera loca o me dicen que la imaginación de los niños es muy grande, yo estaba pequeña, pero yo sé lo que vi.

 

Autor: Luna

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Author: REDE

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