Aun le temo a la Oscuridad Historia de Terror

Aun le temo a la Oscuridad Historia de Terror

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De pequeños, adquirimos la mayoría de nuestros temores, estos nos acompañaran hasta el final de nuestros días, algunos los superaremos, sin embargo otros se quedaran, ya que todo depende del contexto en el que los hayamos adquirido Aun le temo a la Oscuridad Historia de Terror. En lo personal, uno de mis mayores temores, siempre fue la Oscuridad.
Cuando era pequeño, si no mal recuerdo unos 8 años de edad, uno de mis mayores temores siempre fue la oscuridad, caminar a oscuras por un largo pasillo, o levantarme al baño y que no hubiera luz, o también despertar a mitad de la noche y ver cosas a las que no les hayo forma alguna, alimentaban mi miedo a la Oscuridad.
Mi temor está bien fundamentado pues todo inicio en una visita a la casa de mis abuelos en el Ejido de Chihuahuita en el Estado de Sinaloa. Los terrenos de las casas en el Ejido son bastante extensos por lo que por la noche la iluminación de estos, es poca y la que hay no ilumina toda la zona. La casa de mi abuela no estaba del todo bien construida, había cuartos separados unos de otros por pasillos largos y poco iluminados, no había una protección que cubriera todo alrededor del solar o de la casa y el baño se encontraba retirado de la casa, precisamente donde la luz de la Luna solamente llegaba. En esa noche, precisamente la última noche que nos quedaríamos de visita, tenía la urgencia de ir al baño, mis padres se negaron en escoltarme al mismo pues se encontraban platicando en la cocina con mis tíos y abuelos, tenía que recorrer un pequeño trayecto alrededor de la cocina donde todavía la luz amarilla de ella alumbraba un poco el camino, las risas y platicas de mi familia me tranquilizaba un poco, escucharlos aun me ayudaba, sin embargo había un momento en que al dar la vuelta a la cocina la Luz de la Luna era la única que me acompañaba e iluminaba solo el camino, las voces y risas se apagaban, los ladridos de los perros a lo lejos se escuchaban y solo se podía percibir las jugarretas que me hacia mi mente al ver en plena oscuridad.

Caminando rápidamente llegue al baño, con ambas manos abrí su torcida puerta de madera la cual aparte de ser pesada, estaba mal construida ya que tenía varias aperturas donde dejaba entrar el aire, entre al baño y lo primero que hice fue alcanzar el listón blanco que hacía que el foco colgante encendiera e iluminara de color amarillo el baño. Podía distinguir claramente por dentro todo, me dispuse a cerrar la puerta con el mecate corto que solo bastaba con enredar a un torcido clavo, fue cuando escuche algo afuera, algo se acercaba, pensé inmediatamente en uno de mis tíos, o mi padre que quería asegurarse que hubiera llegado al baño, sin embargo los pasos pasaron de largo. Comencé a respirar inquietamente, con lentitud me senté en la tasa del retrete y escuche como por detrás del baño algo arañaba la pared, como si con un palo recorriese alrededor de las paredes, ese ruido, recorrió el baño por completo hasta darle la vuelta y detenerse a un lado de la puerta. Mis ojos estaban clavados donde había terminado el ruido, tenía tanto miedo que mi nariz estaba totalmente destapada, podía respirar con tanta intensidad que era muy probable que lo que estuviera por fuera me escucharía. Con miedo abrí la boca para hablar temerosamente…”Esta… está ocupado” dije y recuerdo bien el miedo al decir esas palabras… alguien toco tres veces… Toc Toc Toc… el ruido provino por debajo de la puerta a lo que mi mirada se dirigió rápidamente, un par de ojos blancos me observaban, grite fuertemente a lo que me levante del retrete y me acurruque en la esquina más lejana del baño lo más lejos de la puerta, y al cabo de unos segundos mis padres llegaron y abrieron la puerta a empujones, me trataban de tranquilizar, preguntándome ¿Qué había pasado?, les dije que había alguien afuera, que pude ver unos ojos blancos y escuche como algo arañaba la pared… Sin embargo no sé si me creyeron.

Al pasar los días ya en mi casa de Guadalajara, mi Madre hablaba por teléfono con mi abuela, quien muy molesta le decía a mi Madre que alguien había dañado el exterior del baño arañándolo con lo que parecían ser estacas o rastrillos, ya que todo alrededor se encontraba dañado. Mi Madre colgó por teléfono con ella a lo que acto seguido se acercó conmigo para cuestionarme sobre ello, le dije que no sabía nada al respecto… ya me esperaba que no me creyeran.

Pensé que todo ello había pasado ya, me equivoque; pues un par de noches después de que mi Madre me hubiese preguntado sobre la situación en casa de mi abuela, volví a pasar por algo peor. Estaba en mi habitación, donde dormía con mi hermano en camas separadas, me desperté después de un sueño en el que deambulaba por el desierto, y una intensa sed me provoco aventurarme a ir a buscar un vaso con agua al Primer piso. Me levante de la cama y encendí el foco, mi hermano más chico se quejó por la luz y se tapó el rostro, solo le dije “Voy por agua”, el no respondió.
Llegue al borde de las escaleras y trate de encenderlas, pero estas no iluminaron las mismas, recordé que un día anterior mi Padre hizo la desidia de cambiar el foco, pues quedaban en la parte más alta de las escaleras y requería de herramienta y una escalera corta para cambiarlo; Mi Padre regresaba muy cansado del trabajo a lo que lo pospuso para el fin de semana, pensé en tomar agua del grifo y de alguna forma calmar mi Sed, sin embargo recordé que una vez mi Madre me había sorprendido haciéndolo y me había regañado, supuse que pasaría lo mismo así que me aventure a bajar las escaleras a oscuras. Poco a poco, paso a paso y con cuidado decencia por ellas, así llegue a la cocina donde desde las escaleras metí la mano a la cocina para buscar el apagador e iluminarla. “Lo logre”, pensé exitosamente. Me serví agua como para no volver a sentir necesidad de volver a levantarme por más, pensé en dejar la luz encendida para subir las escaleras, pero recordé como mi Padre se molestaba por ello, me acerque al primer escalón de las escaleras y presione el apagador de la cocina. Ya solo podía distinguir el resplandor de mi cuarto, a lo que no le quitaba los ojos de encima, fue cuando dicho resplandor se esfumo. Alguien había apagado la luz, me encontraba nuevamente a oscuras en medio de la escalera, un miedo inmenso me invadió, pues temía que algo hubiese detrás mío, o voltear a ver si había algo, subí lo mas rápido posible sosteniéndome de la pared de madera de mi lado derecho, con trabajo subía los escalones, pues no sabía dónde comenzaba o terminaba cada uno, “¡OYE”, se escuchó detrás mío donde a su vez algo fuerte me golpeo en mi hombro izquierdo, como si me hablaran para que volteara intencionalmente, no sonó a mi Padre, ni a mi Madre, mucho menos a mi hermano pequeño, era alguien más, subí rápidamente y me metí a mi cuarto donde volví a encender la luz. Esperaba que mi padre se diera cuenta y llegara para auxiliarme, pero no pasaba nada, el cuarto de mis Padres se encontraba cerrado, solo en mi cuarto estábamos mi hermano y yo, quien aún se encontraba en vuelto en cobijas tapado de pies a cabeza… Espere en mi cama sentado, veía el pasillo en espera de que alguien apareciera, sin embargo no ocurría nada, era más el miedo que sentía que decidí despertar a mi hermano y preguntarle si podía dormir con él, pero no respondió a mis preguntas, me levante de mi cama y me senté aun lado de él, mi hermano aún no se movía, lo sacudí un par de veces pero no tuve resultados, le llame por su nombre, pero no decía nada, así que decidí hacer algo que hoy en día me arrepiento de hacerlo, tome la cobija desde la punta de su cabeza y la retire rápidamente, y cual va siendo mi sorpresa que el cuerpo de un hombre desnudo, delgado y azul se encontraba acurrucado en el lugar de mi hermano, grite como nunca, y dicho hombre giro la cabeza y pude ver que en vez de Ojos tenía dos enormes agujeros oscuros, su boca se abrió inmensamente, atemorizado corrí a mi cama para taparme y rezar. Podía escuchar como esa cosa se levantaba de la cama de mi hermano y sus pasos recorrían alrededor de mi cama, la Luz se apagó, todo fue silencio, por escasos segundos pensé que esa cosa se había ido… Me arrebataron la cobija con todo y sabanas, quede totalmente descubierto, volví a gritar fuertemente pues vi esa cosa parada en el pie de mi cama, la luz del cuarto de mis padres se encendió y de allí mi padre llego a mi cuarto encendiendo la luz rápidamente, nuevamente solo estábamos mi Hermano en su cama y yo sin cobijas y sabanas, me encontraba temblando de miedo y llorando, no podía hablar.
El psicólogo me Diagnostico Terrores Nocturnos, desde esa noche no dormía con mi hermano, él se burlaba de mi pues yo era mayor y le temía a la oscuridad. Mis Padres ya se encontraban desesperados, pues ya querían dormir ellos solos en su cama. Por fin pasadas dos semanas decidí regresará a dormir a mi cuarto con mi hermano.
Las condiciones para que yo regresara mi cuarto consistieron en una Luz de Noche que iluminara la Pared, yo tener una Linterna y que mi Padre arreglara la luz de la escalera. Un mes después si no mal recuerdo, mi Padre había salido de viaje pues le informaron que mi Abuelo había enfermado y debía visitarlo pues era muy probable que lo perdiéramos. Mi Madre no le gustaba dormir con la puerta cerrada, sentía de algún modo no nos podía a escuchar a mi hermano y a mí, ella decidió dejar encendida la luz del baño encendida para mayor comodidad, yo fui feliz ante esa idea.
Eran las Dos de la mañana me desperté vivazmente, mis ojos se abrieron como platos redondos, no podía cerrarlos, no podía dejar de mirar la puerta de mi cuarto, la silueta de un hombre se encontraba parada allí, a oscuras no podía distinguir nada de él, solo había oscuridad, sin retirar la mirada de aquella silueta busque rápidamente la linterna, pero por un descuido mío la empuje y rodo debajo de mi cama, fue cuando esa figura camino frente a mi cama, la luz de noche de la pared no alcanzaba a iluminarle, era como si esa figura misma absorbiera la luz, no se movía, solo se quedó inmóvil y sin hablar, podía verlo, podía ver su cuerpo oscuro frente a mí y como si se tratase de una tabla o un costal lleno de piedras, se dejó caer sobre mi colchón, su cuerpo cayó sobre los pies de mi cama golpeándome en las piernas, su cuerpo reboto una vez quedando boca abajo, yo gritaba sin embargo algo llamo mi atención, otro hombre se encontraba sentado al pie de la cama de mi hermano, me observaba, lo supe bastante bien pues solo pude distinguir los ojos blancos, aquello ojos blancos que había visto hace tiempo en el baño de mi abuela, no me quitaba la mirada de encima y yo no podía quitarle la mirada era como si me hubiese congelado. Se levantó de la cama de mi hermano, mis piernas estaban adormecidas por el cuerpo del hombre que me había caído encima, las sacudí rápidamente sin quitarle la mirada de encima a aquellos ojos, y me levante de mi cama para esconderme en el closet a lo que al pisar no me percate que había pisado la linterna y caí a un costado de la cama. Grite y grite, no podía contenerme, La luz se encendió y mi Madre con lágrimas en los ojos me levanto y me consoló. Le decía que no quería dormir solo, algo había allí y me daba miedo, mucho miedo, mi Madre solo lloraba y me escuchaba.

Decidió dormir ella conmigo esa noche en mi cama, o hasta que yo me tranquilizara, sin embargo esa mañana, al abrir los ojos frente a mi apareció un hombre vestido con chaleco café claro, pantalón café oscuro y una boina mal colocada sobre su cabeza, me asuste nuevamente y me cubrí por completo, pero por alguna extraña razón, no tenía miedo, ya estaba amaneciendo, a un lado mío mi Madre dormida aun estaba, me quite la cobija de encima y pude distinguir como el cuerpo de este hombre se desvanecía, pude ver atreves de su cuerpo como mi hermano dormía tranquilamente en su cama. Se esfumo y unas palabras se escucharon decir “Ya no te molestara más”.
MI madre despertó al verme sentado en el regazo de mi cama, me pregunto si estaba bien, a lo que le dije que sí, que todo quizás había sido un una mala pesadilla, no pretendía entrar en explicaciones, pero ella tristemente me dijo, “Quizás allá sido así… Tu Padre marco por teléfono a media noche, tu abuelo falleció, creí que me habías escuchado hablar con él pues escuche tus gritos, subí rápidamente y te encontré a un lado de tu cama”

Han pasado ya varios años, la Oscuridad aun me atemoriza, el mismo Psicólogo al que sigo viendo, me aconsejo caminar a oscuras, primero con ayuda de mis padres y luego yo solo, quedarme sentado en medio de la oscuridad para ir eliminando el miedo, sin embargo como te comente en un principio, hay miedos que se van y otros que se quedan, todo esto depende del Contexto en el que se hayan adquirido por ello Aun le Temo a la Oscuridad.

 

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Author: REDE

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