Exorcismo Colectivo Historia de Terror

Exorcismo Colectivo Historia de Terror

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Es sabido que a lo largo de la historia las personas han captado cosas extrañas en sus cámaras Exorcismo Colectivo Historia de Terror, desde las cámaras de celulares y las cámaras modernas, hasta los años en los que se inventó la cámara de cine y las fotos se tomaban a blanco y negro. Hay registro incluso de familiares que fotografiaban a sus parientes fallecidos, a mí siempre me ha parecido extraño, ¿Por qué tomarle una foto a un muerto?, no sé, cada quien decide cómo recordar a sus seres queridos, hay quienes dicen que estas fotos a veces captaban elementos sobrenaturales. La verdad… es que siempre he tratado de ser una persona muy racional, ni siquiera de niño me creía estos cuentos, incluso le pregunté a mi papá si en sus años de fotógrafo había capturado algo extraño en sus fotos, y él me dijo que eso eran puros cuentos, y en ese momento le creí ¿por qué no?, pero cuando me preguntan si alguna vez he visto algo inexplicable, siempre pienso en la vez que en una foto captada con la cámara de mi papá, capturamos una imagen de algo que no parecía ser de este mundo. Mi familia es católica somos creyentes, de niño no me gustaba mucho ir a misa, el solo hecho de escuchar hablar del demonio me parecía un cuento de hadas, nunca lo había visto, cómo he dicho soy un poco escéptico, y digo un poco por qué lo que les voy a contar a continuación, sí, lo que me ocurrió, hace que hoy día dude mucho a veces de lo que creo saber.

No recuerdo bien cuantos años tenía, creo que estaba iniciando la secundaría, teníamos una materia: Lengua Castellana, la profesora nos había pedido un proyecto especial, un “noti-diario” en algunos lugares lo llaman prensa escrita, o boletín, en fin, eso no es importante, solo sabíamos que teníamos que tener una historia que documentar y unas fotos que lo comprobaran. Tengo cuarenta y cinco años, y no crecí en la era de las cámaras digitales, crecí entre casetes, vinilos, y royos fotográficos, así es. Fue a principios de los años noventa y en esta época las cámaras digitales eran una novedad, ni siquiera recuerdo haber visto una en esta parte del mundo.

El grupo para ese proyecto escolar éramos solo mi compañero y yo, los únicos que no conseguimos un grupo más grande, sí, no era popular en colegio, creo que no era muy llamativo, bueno y creo que Antonio tampoco, sin embargo, después de esta tarea terminamos siendo los mejores amigos durante la preparatoria y aún nos hablamos, de vez en cuando y creo que definitivamente esa amistad surgió luego de lo que presenciamos ese día, porque tanto Antonio cómo yo jamás podremos olvidar lo que vivimos.

Antonio me invitó a su casa e insistió mucho, me decía que estaba seguro de que cerca de su casa podríamos llegar a encontrar esa historia, no me adelantó mucho por teléfono, ese día tomé a escondidas la cámara de mi papá, un royo de 24 fotos, mi bicicleta y salí directo a casa de Antonio. Cuando llegué parecía que Antonio tenía todo planeado, su mamá nos había preparado una merienda para llevar y mi amigo me advirtió que tendríamos que caminar un poco, más bien bastante para poder lograr la historia. Le insistí que lleváramos las bicicletas, pero él me dijo que sería un problema a partir de cierta parte del trayecto, que mejor fuéramos caminando. Atravesamos el barrio que estaba cerca de una zona un poco rural, hasta que me mostró lo que quería documentar, me dijo que teníamos dos opciones en aquel lugar, tomar fotos de un caño que estaba siendo muy contaminado por los habitantes del sector y hacer una nota ecológica, o la otra opción era, aventurarnos a entrar un poco más a la zona rural, ya que él estaba seguro de que allí hacían exorcismos, le pregunté por qué estaba tan seguro y él me contestó que todo el mundo lo sabía en ese barrio, pero que era un secreto, era un lugar retirado para evitar que curiosos fueran a presenciar estos exorcismos. La verdad fue la primera vez que supe de posesiones demoniacas tan cerca de donde vivía, había escuchado historias de lugares muy lejanos, pero nunca de algo que era cómo tan real y tan cercano para mí. Antonio me dijo que todos los ritos eran realizados por el sacerdote de la parroquia, según entendí esto se volvió una actividad habitual en ese barrio, puesto que un día una niña se comenzó a comportar de manera extraña, al punto que sus padres no sabían qué hacer con ella, cometía locuras en el colegio, y decían llegó a comer animales vivos, cómo ratas e insectos, buscaron ayuda psicológica, pero nada funcionaba, hasta que le comentaron al párroco de la iglesia, quien luego de visitarla le advirtió a la familia que el caso de la niña era excepcional. Así que sin dudarlo el párroco le practicó un exorcismo a la niña, la gente del barrio decía que el espíritu que la había poseído ahora estaba suelto, y que a partir de ese momento comenzaron a registrarse otros casos de posesiones en aquel lugar. Incluso a la gente no le gustaba compartir mucho con esta familia y mucho menos visitarlos. Yo me quedé frío, además Antonio contaba esta historia con cierta naturalidad cómo si fuera algo normal a pesar de que muy en el fondo era evidente que sentía mucho miedo. Le dije que descansáramos un poco, que comiéramos lo que su mamá nos había dado mientras pensábamos cuál sería la mejor noticia para llevar al colegio, el tema era libre podíamos hablar de cualquier cosa. Tenía en mis manos la cámara de mi papá, una cámara que según él nunca había registrado nada extraño, así que no lo pensé dos veces. Nos acercamos al lugar, Antonio había previsto la situación al punto que sabía exactamente donde debíamos ocultarnos entre la maleza para que nadie nos viera, allí vimos que había cerca de veinte a treinta personas, todas orando con fervor, en el centro del lugar difícil de ver estaba el párroco en frente de una joven que se encontraba en silla de ruedas, no alcanzábamos a ver quién era, así que hicimos lo que pudimos para tener una mejor vista, en ese momento entendí por qué mi compañero había insistido en que llevara una buena cámara pues sin un buen lente habría sido imposible tomar las fotos que tomamos. En un momento nos preocupamos de que nos vieran, pero la gente estaba muy concentrada en sus oraciones y en el rito que el sacerdote estaba haciendo. Estando allí después de observar la situación por unos instantes Antonio me agarró del brazo y me advirtió que ella era la famosa niña, le pregunté que si pensaba o si sabía si la joven había sido poseída nuevamente y me dijo que no, había oído que a menudo le hacían algo similar a un exorcismo para evitar que volviera a estar poseída. En ese momento vi a Antonio muy asustado más de lo que ya estaba antes, escuchamos al padre decir una especie de oración en lo que yo supongo que era latín, mientras estiraba un brazo sobre la niña que parecía temblar, en ese momento noté que también yo había comenzado a temblar, la temperatura había empezado a bajar excesivamente, lo que era muy extraño, ya que esa era una zona donde por lo general hacía calor. Antonio me insistió para qué tomara las fotos rápidas que entre más tiempo pasáramos ahí sería peor y podríamos estar expuestos. Tomé las fotos lo más rápido que pude y salimos del lugar y mientras nos alejábamos poco a poco dejamos de sentir frío. De regreso a casa de mi amigo hablamos muy poco, Antonio se veía consternado y dudó varias veces en redactar la noticia, así que al llegar, tomamos la decisión de redactar cada uno una parte de la historia y una vez terminada anexar las fotos tomadas al reportaje, yo le dije que iría a revelar el royo, y así fue, el día que me entregaron las fotos junto con los negativos, puede notar que en varias de ellas se podía ver una forma cilíndrica de color combinado entre amarillo, rojo y blanco que cambiaba de posición en algunas tomas, recordé el ángulo de las fotos y la hora y me pareció muy extraño porque daba la apariencia como de una silueta, en algunas fotos parecía que tenía brazos, me quejé sorprendido y le exigí a la persona que me había entregado las fotos que debía revelarlas de nuevo sin esos problemas, sin embargo, al observar los negativos pude ver que las manchas estaban allí, esto me corroboró que el problema no había sido al revelarlas, sino que la cámara había captado esas manchas extrañas. Llamé a Antonio y le conté, quedamos en vernos en el colegio y pegar las fotos antes de entregar el trabajo, debo ser honesto esa noche no dormí, tuve angustia, de imaginar que probablemente habíamos captado en fotos al espíritu que había poseído a esa niña.

Cuando la profesora revisó el trabajo notamos que nos miraba de manera extraña, nos dijo que los periodistas tenían que tener una gran ética para no inventar historias, pero, sin embargo, el nuestro era un buen reportaje, no dijimos nada, pero Antonio y yo sabíamos que era real. Al salir de clases Antonio me contó que la noche anterior había oído ruidos muy extraños en el armario donde guardó los negativos y que a la mañana siguiente encontró cucarachas y gusanos junto a los negativos, así que en ese mismo momento había decidido quemarlos él pensaba que lo mejor era que también quemáramos todas las fotos que tuviéramos, pues tenía miedo de que cualquier cosa que tuviera la imagen de ese ente extraño que habíamos captado en las fotos, podía estar maldita. Así fue como esa misma tarde quemamos absolutamente toda la evidencia que teníamos de ese exorcismo que habíamos visto y nunca regresamos a ese lugar. Pero a veces cuando hablo con mi padre le pregunto por su vieja cámara fotográfica él me dice que la tiene guardad en el mueble para recordar los tiempos en los que la usaba como medio de sustento y que de vez en cuando la cámara parece que se activa sola a pesar de que hace años dejó de funcionar y a pesar de que no tiene baterías.

 

Autor: Luna

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