Allí donde los Perros aúllan Historia de Terror

Allí donde los Perros aúllan Historia de Terror

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Han escuchado la frase, “Los muertos se te pegan a la espalda hasta que llegas a tu casa”. Me pregunto yo, que sucedería si vives a un lado de un cementerio. O mejor dicho, que tu casa haya sido parte del cementerio. Los Muertos ya saben dónde vives. No hay necesidad de que se te peguen a la espalda Allí donde los Perros aúllan Historia de Terror.
Por las noches la figura de un hombre camina por mi patio hasta desvanecerse en el cuarto del fondo, mis perros al darse cuenta comienzan a aullarle, desde que perturbamos el sueño de aquel hombre, ya no los he vuelto dejar dormir en esa habitación.
Hace ya varios años el Municipio de Tlaquepaque decidió vender parte del terreno del cementerio a la colonia que tenía junto, con la excusa de que jamás lo llenaría. Hoy en día, me entere que los fetros no se cambiaron de lugar,. Así que de algún modo mi casa forma parte del cementerio municipal de Tlaquepaque, por lo tanto vivo pegada a él y para ser más específicos, el cuarto del Fondo de mi casa es el que colinda con el parque santo. Queda a un metro por debajo del nivel del piso del cementerio. Allí Vivo sola junto con mis tres perros, los cuales los he tenido desde pequeños y estos han dormido dentro de la casa desde entonces. Sin embargo, ya son muy grandes y ocupan su propio espacio. Por ello he tenido que dejarlos dormir ya en el patio, y para que no pasen frio les abro la puerta de la habitación del fondo, la cual contiene ropa vieja, cosas que no utilizo y un colchón viejo, donde lo usan como si fuera su cama.
He vivido allí varios años y a decir verdad no habían pasado sucesos extraños, o por lo menos que yo los notara, hasta hace poco que los perros ya comenzaron a dormir en el cuarto. Cabe señalar que antes de que mis Perros durmieran allí, mi hermano paso una noche en la habitación, y al día siguiente me comento que había sentido una presencia extraña junto a él. Una extraña incomodidad estuvo presente en todo momento. Percibía un cosquilleo en la nuca, como si alguien le respirara por detrás.
Los Perros comenzaron a dormir en el cuarto en temporada de lluvias, ese cuarto no lo usaba yo, pues estaba impregnado por la humedad proveniente del cementerio, además la casa había estado vacía mucho tiempo antes de que yo la comprara por ello no había tenido el manteamiento adecuado. Así que pensé que el mejor lugar para que los perros estuvieran era aquel cuarto.
Una tarde, ya casi a punto de anochecer, una tormenta eléctrica estaba por venir, yo me encontraba viendo la televisión a lo que el fuerte viento provoco un corte de energía, quedándome a oscuras. La verdad, no soy muy valiente, por ello me dirigí rápidamente por mis perros antes de que comenzara a llover. Al abrir el cuarto los encontré a los tres, se encontraban despiertos y observando a la pared que colindaba con el cementerio. Esto me pareció extraño, en una tormenta nunca habían estado tan tranquilos, les hable y salieron rápidamente, sin embargo antes de que el ultimo saliera de la habitación no me quitaba la mirada de encima, como si algo le atrajera de mí. Lo apresure empujándole con el pie, sin embargo justo cuando se dirigía a la casa me volteo a ver nuevamente. Ya en mi cuarto y sin luz, nos encerramos, nunca me han gustado las tormentas a lo que subí a uno de mi perros a la cama y lo abrace. Podía escuchar como la lluvia llegaba y golpeaba el tejaban del patio. Pero algo sonó diferente, la voz de un hombre se escuchó dentro de la casa, no entendí bien que decía, pero era claramente la voz de un hombre, a lo que mis perros se pusieron alertas, también lo habían escuchado. Los tranquilice, pues uno de ellos comenzó a aullar. No volví a escucharlo, lo primero que se me ocurrió fue que había vuelto la luz por un momento y se había encendido el televisor. No volvimos a escuchar nada más esa noche.
Al día siguiente ninguno de ellos se quería meter a la habitación del fondo, todo el tiempo se mantuvieron en el Patio, sin embargo ya con luz y más valor de mi parte, pensé sobre de donde pudo haber provenido aquella voz, no encontré indicios de que alguien se hubiera metido, quizás si había sido la televisión, pero aún me faltaba revisar el cuarto del Fondo, al abrirla un viento helado paso atreves de mí, provocándome escalofríos. No pensé que fuera algo especial aquello que percibí, pero algo dentro de la habitación me dejo sin habla. Un costado de la pared que da hacia el cementerio se había caído, la humedad había provocado que se cayera una parte de la pared, eso no había sido lo que me llamo tanto la atención, si no que algo se asomaba. Cubierta de lodo y algo corroído por la humedad, una tumba vieja mostraba su costado. La mayor parte aún estaba cubierta por lodo, resultaría imposible poder sacarla, sin embargo aquello intrigante era que yo estaba a unos escasos metros de un cuerpo humano. En ese momento se me ocurrió quizás lo más tonto ante esa situación, me acerque al Ataúd y pegue el oído a él solo por diversión, si hubiera escuchado algo seguro me hubiera dado un infarto y como si se tratase de una puerta, toque tres veces. Y no pasó nada, nadie me contesto, respire profundo no sé si desilusionada o aliviada, pero ya tenia que arreglar y limpiar todo y precisamente cuando le di la espalda y estaba por salir de la habitación escuche como me contestaron con un Toc, toc, toc. Algo me había respondido.
Quizás se trataba de mi imaginación, no había sido una noche muy tranquila, pues me había quedado gran parte despierta imaginando que alguien se me había metido a la casa.
Le comente a mi Padre lo que había sucedido con lo del muro, a lo que me sugirió que ya era hora de arreglarlo, me encargo que buscara algún encargado y le dijera lo sucedido, ellos tendrían que valorar si el ataúd se movía de lugar o no, pero como siempre, nunca me contestaron mis llamadas. No le conté a mi Padre sobre que me habían contestado al tocar el ataúd, pensé en mantenerlo en secreto por vergüenza de que algo me dijeran o se burlaran de mi por miedosa.
Ese mismo día, ya por la tarde, un fuerte olor a cempasúchil se impregno en la casa, ese olor ya era recurrente año tras año, pero en Noviembre en día de muertos, por ello decidí subir a la azotea para ver en que tumba habían ido a llevar flores, y cual sería mi sorpresa que se trataba de la tumba que estaba pegada justo a la pared de mi casa. Les llame pero no me contestaron, no eran muchos, conté solo cuatro personas todas vestidas de negro y llevaban un velo negro que les cubría el rostro, volví a llamarles, pero no obtuve respuesta. Ya no le di mucha importancia, además no me gustaba que me vieran desde abajo hacia mi azotea, llegue a creer que sentirían que los estaba observando o espiando.
Siempre que salgo en las tardes a trabajar, dejo a los perros en el Patio, procuro dejarles todo listo para mi regreso ya en la noche. Justo cuando regrese del trabajo, me encontré a los tres perros dentro de la casa, yo recordaba perfectamente que había cerrado la puerta trasera. Los lleve al patio, y un poco molesta por los destrozos que me hicieron en la casa, decidí encerrarlos en el cuarto, mientras yo limpiaba todo lo que habían ocasionado. Fue cuando al ingresar a la habitación, me encontré que el Fetro estaba más descubierto, más de la mitad se mostraba ahora, si alguien se lo proponía podía sacarlo a tirones, pero aun costaría algo de trabajo. Recogí todo el escombro, tierra y lodo que encontré regado y justo al terminar de limpiar pude escuchar como alguien volvía a tocar por dentro del Fetro, Sentí un escalofrió muy grande en la nuca, decidí retirarme y terminar de recoger otro día, y sin mirar atrás, me salí del cuarto, lo cerré con llave y deje que los perros que entraran a la casa nuevamente, el miedo ya me había invadido.
Nuevamente esa noche se escucharon ruidos, ahora no fue alguien hablando, sino más bien alguien estaba buscando algo en mi cocina, podía escuchar como revolvían las cucharas y tenedores. Como abrían y cerraban cajones, y por ultimo un golpe de la puerta del patio sonó, como si aquello que estaba buscando algo se hubiera molestado. Mis perros todo momento estuvieron alertas. Un estruendo muy fuerte se escuchó en ese momento, como si hubieran aventado un mueble. Rápidamente me levante asustada. No supe que había sido aquel ruido y no quería averiguarlo.
Al día siguiente, antes de salir de mi cuarto, deje a los perros salir de la habitación, pero estos no habían visto nada fuera de lo normal. Salí más tranquila, y fui rápidamente a la cocina, me encontré con que todos mis cajones y puertas se encontraban abiertos, uno de ellos estaba tirado en el piso, pensé que ese había sido el ruido que había escuchado la noche anterior. Cerré y acomode todo rápidamente, no quería quedarme más allí hasta que llevara a un Padre, algo había pasado que ahora las cosas se estaban comportando de forma extraña. Me salí al Patio, y para mi sorpresa la habitación del Fondo estaba abierta. Yo recordaba que un día anterior la había cerrado con llave. Pensé en que si alguien había estado en la casa se ocultaba en aquella habitación, así que me acerque en silencio y sin fijarme si había alguien dentro, cerré nuevamente colocando el candado de esa habitación. Fue cuando corrí con los perros hacia la casa, pero uno de ellos comenzó a Aullar. Los otros dos le siguieron el juego, y mientras los tres aullaban y yo los intentaba callar, vi por el reflejo de la ventana de la cocina, que la habitación del fondo ya se encontraba abierta. Me di la vuelta, el candado ya no estaba, pensé en que lo había puesto mal, así que me acerque para cerrar la puerta, y sin pensarlo mire la habitación por dentro. El Fetro ya se encontraba totalmente expuesto, la pared no había resistido, era como si alguien lo hubiera jalado hacia la habitación, allí se encontraba. Entre para ver los daños, la Madera del ataúd ya estaba podrida por la humedad. No quise quédame más y justo cuando me estaba por ir, pude percibir un cosquilleo en la nuca, una helada sensación recorrió mi espalda y una voz fuerte y vieja se escuchó decir
“¡FUERA DE MI CASA¡”
Rápidamente me salí de la habitación, los perros se encontraban ladrando como locos, los empuje hacia la casa, fue cuando en el reflejo de la ventana de la cocina, pude divisar a alguien que se encontraba en el marco de la puerta de la habitación donde estaba el Fetro. Era un viejo, de estatura media, me quede quieta observando el reflejo pues su cara parecía estar demacrada, y aquellos ojos negros con los que me veía aun los recuerdo en mis pesadillas, cuando de repente corrió hacia mí, sin pensarlo me metí a la casa, solo pude sentir un empujón en mi espalda. Cerré la puerta del patio y no vi a nadie. Los perros aún estaban ladrando. Sin pensarlo dos veces tome mis llaves, agarre a los perros y salimos de esa casa. Al día siguiente mis Padres me recomendaron hablar con un Tío que es un Párroco, quien me comento que era muy probable que de algún modo haya perturbado el sueño tranquilo de aquel ser en el cementerio, me recomendó arreglar la pared lo más pronto posible, y sobre el Fetro, ya no tenía que encargarme yo de ello. De algún modo aquel espíritu había encontrado tranquilidad allí hasta que se vio perturbado por la presencia de los perros, o de alguien que durmiera allí.
Sin esperar, buscamos rápidamente quien nos pudiera ayudar. Así, personal del municipio de Tlaquepaque llego a la casa para revisar el Fetro, es extraño decirlo pero por más que intentaron sacarlo de la habitación no lo lograron, era como si se resistiera a salir de ese lugar, por ello optaron por abrirlo.
Antes de que procedieran a ello, les pedí que me esperaran a llamar al Padre de la Iglesia de Santo Tomas de Aquino, ya era muy conocido en la familia, y seguro nos ayudaría rápidamente.
Justo antes de abrir el Fetro y desmontarlo, ya se tenían preparadas sabanas para cubrir el cuerpo, nos pidieron que usáramos cubre bocas pues era muy probable que se emitieran algunos gases, por la descomposición del cuerpo. El Padre bendijo el lugar y el Fetro, el cual al abrirlo mostro un cuerpo ya decrepito con ambas manos entrelazadas, sostenían un candado, no pretendía tomarlo, asi que deje que lo acostaran en las sabanas dejándole el candado en sus manos. Sin embargo, lo que más me llamo la atención fue que su rostro estaba cubierto por un velo negro.
“Creo que esta es la última de ellas” dijo uno de los sepultureros que estaba allí para resanar la pared.
En un par de horas ya se habían llevado el cuerpo y el Fetro totalmente destruido, allí en un costado del cuarto habían quedado partes de madera podrida. Entre dos sepultureros resanaron la pared y mientras lo hacían uno de ellos nos comentó que él pensaba que ya no había tumbas así, pues la mayoría de las tumbas tenían muros de concreto donde colocaban los ataúdes, solo en las viejas tumbas se metía el ataúd y era sepultada con tierra. Le comente que días atrás había visto que unas personas le habían llevado flores, a lo que el sepulturero extrañado me comento…
“Esta sección del Cementerio es muy vieja, ya no se habían recibido visitas varios años, por ello el municipio vendió esa sección, no había forma que lo visitaran, además, su rostro estaba cubierto por un velo negro, se trataba de gente mala, se conformó como una pequeña secta donde cubrían sus rostros para no ser reconocidos”
Aun no comprendo del todo, lo que nos sucedió a mí y a mis perros, en ocasiones subo a la azotea y miro el cementerio para quitarme aquella duda si había visto o no personas en esa tumba al lado de mi casa. Por las noches le rezo un Padre nuestro, y he dejado una veladora en la pared. Y me ha tocado ver a mis perros quedarse mirando el Patio. Hasta que comienzan a aullar. Quisiera decir que es la última vez que supe de ese ser, pero aun en las noches cuando todo está en silencio y la luna esta en lo más alto, puedo ver a un hombre caminar sin razón en mi patio, y puedo jurar que lo escucho llorar y reclamar su hogar.

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Author: REDE

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