Como Traer A Los Muertos Historia de Terror

Como Traer A Los Muertos Historia de Terror

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Tzompantli, así se le llamaba en la antigüedad al altar donde se ofrendaba a los muertos. Estaba hecho de infinitas filas de cráneos pertenecientes a todos los guerreros que habían tenido el honor de haber sido sacrificados como tributo para los dioses Como Traer A Los Muertos Historia de Terror.

Claramente, a día de hoy no se pueden poner esa clase de altares, por eso los cráneos de guerreros evolucionaron para convertirse en las famosas calaveritas de azúcar o de chocolate.

Mi nombre es Adolfo. Mi familia siempre ha sido de fuertes costumbres, claro que con el paso de los años han modificado algunas de sus costumbres, pero tratan de mantener en lo posible las viejas y antiguas costumbres.

La práctica más sagrada en mi familia es poner el Altar de Día de Muertos.

Quizá esto impacte un poco, pero nosotros siempre recibimos la visita de nuestros familiares muertos, literalmente vienen a cenar con nosotros, y esto es posible debido al altar que preparamos para ellos. El año pasado trajimos a un tío que había muerto un par de meses antes, les hablaré de eso, pero para que me entiendan debemos empezar por el principio.

Permítanme explicar cómo hacemos las cosas. Lo primero que hacemos es purgar toda la casa utilizando incienso, agua ardiente, flores de loto y ramas de cempasúchil.

Una vez que el lugar ha sido expiado, armamos el esqueleto del altar, se construye de madera del árbol más viejo que puedas encontrar, no importa el tipo de árbol. La estructura debe tener siete niveles y la madera de cada nivel debe estar forrada con seda blanca.

Los niveles se enumeran siendo el primero el de hasta abajo y el séptimo el de mero arriba.

En el primer nivel se deben dibujar con pimienta algunos símbolos que hacen referencia a los diferentes señores de la muerte. También se deben colocar 6 flores, un par de flores blancas, un par de flores amarillas, y un par de flores moradas.

En el segundo nivel se debe colocar una copa con carbón y una copa con agua. Solo en el caso de que el fallecido haya sido muy devoto, han de colocarse velas y veladoras, de lo contrario debe colocarse un sirio grande.

En el tercer nivel se debe colocar un montículo de sal. En caso de que el altar sea para un niño se debe colocar un juguete, el cual debe ser comprado específicamente para ponerlo en el altar.

En el cuarto nivel se debe poner algún objeto al que el fallecido tenía mucho apego, ya que alguna fracción del alma de los muertos se queda en sus bienes más amados.

En el quinto nivel se colocan aquellos alimentos, postres y bebidas que más gustaban al difunto, para que se anime a venir. También se deben colocar dos figuras de arcilla, una de un Itzcuintli y una de un Tlalchichi, ambas figuras deben ser hechas por una mujer de la familia.

En el sexto nivel se debe colocar la última fotografía que se le tomó a la persona en vida. Y a los lados de la fotografía debe encenderse copal e incienso, en suficientes cantidades para que dure toda la noche.

Y en el séptimo nivel se colocan limas en una orilla, tejocotes en la otra, y en el centro se debe colar un cráneo, real de ser posible, en caso contrario deben colocarse doce calaveras de dulce, y cada calavera debe ser preparada por un integrante diferente de la familia.

Enfrente del altar se debe colocar un petate, para que el muerto pueda dormir ahí después de cenar.

La mesa en la que servirá la cena debe ser rectangular y se le deben dejar disponibles los dos lugares de los extremos, en ambos lugares se deben servir los mismos alimentos que se colocaron en el altar. Las sillas que se coloquen en esos lugares deben ser espolvoreados con tierra de panteón.

Todos los espejos y ventanas de la casa deben ser cubiertos con telas rojas previamente expuestos a una Luna llena.

Todas las puertas de los cuartos, incluyendo el baño, deben permanecer cerradas durante la cena, también deben ser marcadas con sangre de cordero.

Aquellos que cenarán con el difunto deberán marcar su frente con una cruz de ceniza, esto sirve para que el difunto pueda vernos.

La cena debe terminar antes de las once de la noche. Solo los miembros de la familia directa pueden pasar la noche en la casa, amigos y familia de segundo nivel deben salir. Todos deben estar acostados antes de la media noche y nadie puede salir de sus habitaciones hasta que salga el Sol.

Bien, esos son todos los requerimientos para poder recibir de forma exitosa a un ser querido que ha muerto.

Ahora sí. Mi tío Calixto murió de un infarto, por tanto, nadie pudo despedirse de él, nadie lo vio venir, parecía tener una excelente salud.

Fue por eso que se decidió traerlo a él.

Mi tío creía en Dios, pero no le gustaba ir a la iglesia, podía pasar años sin pisar una, por tanto, en su altar colocamos un cirio prominente, esto se hace porque el fuego canaliza la fe, que es lo que ayudará al muerto a cruzar con éxito de un mundo a otro. Una persona con bastante fe no necesita una llama muy fuerte, por eso solo se colocan unas velas y veladoras, un fallecido con poca fe necesita mucho fuego.

Nosotros pusimos en el altar de mi tío un micrófono, él amaba cantar, ese micrófono fue el primero y único que llegó a comprar, siempre que algo le fallaba lo mandaba reparar, no dejaba que nadie más lo usara.

Mi madre, al ser la hermana mayor, fue la que preparó la comida que le íbamos a servir durante la cena, fueron enchiladas con arroz, unos mazapanes y una botella de pulque.

Nosotros siempre colocamos un cráneo real, no diré más sobre eso.

Cada año yo soy quien va a recoger la tierra de panteón, no porque sea complicado, sino porque camino al panteón paso frente a una casa de una muchacha que me gusta ver.

En cuanto a las telas rojas, bueno, nosotros siempre estamos preparados, aprovechamos cada Luna llena del año para tener suficientes telas ese día.

Sé que alguien se lo estará preguntando, no, nosotros no matamos a ningún carnero, compramos la sangre en la carnicería local. Y las puertas deben marcarse, ya que sirve para dos cosas. Primero, sirve para que el ánima del difunto de se salga de la casa, porque podría perderse y terminar vagando por toda la eternidad. Y también sirve para que el muerto, en caso de tener asuntos pendientes con algún integrante de la familia, no vaya a cobrarse.

Si una puerta queda sin marcar el espíritu puede abrirla, y si una puerta se abre el espíritu puede entrar. Y definitivamente no queremos que eso pase. Sí, sigue siendo nuestro familiar, pero no hay que olvidar que también es un ser que ha vuelto de la muerte. Eso significa que puede venir del cielo, pero también podría venir del infierno.

Bueno. A las ocho de la noche comenzamos a cerrar y cubrir todo y también a poner las marcas, se sirvió la comida y a las nueve nos sentamos. Entonces el incienso se apagó como si le hubieran soplado, luego, volvió a encender. Esa era la señal que mi tío estaba en la casa.

Esperamos un minuto en lo que se sentó en la mesa y entonces comenzamos la cena. Contamos anécdotas sobre él, reímos, jugamos un poco de dominó, al final brindamos por él.

Los que no vivían en la casa, como mi abuela y primos, se despidieron de él y salieron de la casa a paso veloz para poder volver a cerrar la puerta.

Hay una forma de saber si al invitado le gustó la cena, y eso es averiguando si la probó o no. Cuando el fallecido disfrutó de la cena se puede apreciar que la comida ha perdido color, como si se estuviera echando a perder. En este caso, a mi tío si le gustó la cena.

Recogimos todo de la mesa, nos aseguramos que su petate estuviera bien acomodado para que durmiera cómodo y todos subimos a nuestros cuartos para acostarnos.

Cada año yo cometo el error de no ir al baño a tiempo y siempre termino aguantándome toda la noche, ya que, como dije, después de la media noche nadie debe salir, hasta que salga el Sol.

Al amanecer lo primero que hice fue correr al baño. Después comenzamos a quitar el altar. Mi tío ya se había ido, esto lo sabemos porque las flores se secan y el cirio se apaga.

La botella de pulque que habíamos colocado en el altar estaba vacía, mi tío había pasado una buena noche, eso nos alegró.

Tener la oportunidad de traer a los muertos de regreso durante una noche es una experiencia única, pero también es una práctica peligrosa, la verdad no les recomiendo que lo intenten, porque podrían hacer enojar al muertito si el altar no le gusta, o peor aún podrían terminar invitando a cenar a un ser maligno.

 

Autor: Ramiro Contreras

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Author: REDE

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