La Habitación Maldita

La Habitación Maldita

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La habitación maldita
Mi Papá era un hombre que acostumbraba a jugar siempre la lotería, siempre tenía entre su billetera varios billetes de lotería, una vez a la semana apostaba a cinco números de cuatro dígitos, todos eran las combinaciones del día en que contrajo matrimonio con mi mamá y la fecha de nacimiento mía y de ella. Mi mamá dice que desde que nací comenzó a apostar y a jugar, siempre le decía que los hijos traen el pan debajo del brazo, la verdad es que él siempre ha sido muy supersticioso.
Cuando cumplí los doce años, justo el día de mi cumpleaños cayó el numero ganador de la lotería con uno de los números de mi papá, ese día fue una locura, prácticamente mi papá estuvo festejando toda la semana, ganó el premio mayor de una lotería menor pero el premio era de bastante dinero. Mi mamá decía que con eso podríamos vivir muchos años sin preocupaciones, nosotros somos de un pueblito costero y turístico.
Mi papá siempre había querido tener su propio negocio, decía que la única forma de ser libre era teniéndolo, por varios años trabajó en construcción y siempre recordaba con agrado un hotel en el que trabajó en la construcción, que estaba muy bien ubicado en la zona turística, así que no dudó en ponerse en contacto con los dueños, quienes además eran también dueños de unas cadenas de hoteles de la zona. Tardó varios meses en negociar un precio por el hotel, hasta que logró comprarlo. Fueron buenos años y la vida nos cambio totalmente, porque mi papá quería mayor libertad, pero la verdad el Hotel le consumía mucho tiempo, a veces se relajaba en temporada baja, pero en temporada alta, era muy difícil verlo en casa, el hotel era prospero y tenía altas y bajas ganancias, pero por lo general se lograba mantener. Nuestro estilo de vida cambió mucho, al punto que comencé a pensar en estudiar en el extranjero, mi papá varias veces intentó convencerme de que estudiara una carrera en administración hotelera para continuar con la nueva tradición familiar de negocios, pero mis sueños siempre fueron otros.
Luego de terminar la preparatoria, yo duré cerca de dos años en tomar la decisión de qué carrera hacer, en ese tiempo, al lado del hotel, sobre la parte de atrás, que alcanzaba a colindar con una zona de habitaciones, construyeron una funeraria enorme, al principio a mi papá no le gustó mucho la idea y buscó varias formas de obstruir la construcción de la funeraria pero no tuvo mucho éxito, mi mamá le decía que no le prestara mucha atención, porque a la final la funeraria quedaba sobre la parte trasera de la avenida principal, y no iba a afectar mucho porque los turistas a primera vista no se darían cuenta de lo cerca que estaba la funeraria del hotel. La funeraria la terminaron de construir mediados de enero y en Febrero ya estaban dándole uso.
A mediados de Septiembre de ese mismo año, un huracán golpeó nuestro pueblo, muy pocas veces en la historia de nuestro pueblo han habido huracanes, pero ese año cayó uno, murieron muchas personas oriundas de la región y mi mamá decía que nunca había visto tantos muertos juntos, tardó varios meses en activarse el turismo, el único sector al que le fue bien fue al funerario, esos días colapsaron las funerarias en mi pueblo y la que colindaba con nuestro hotel estuvo llena. Fueron muchos los amigos que fallecieron, pero afortunadamente a nosotros no nos pasó nada, y mi mamá dice que estuvimos muy bendecidos, mi papá decía que la ubicación geográfica del hotel y los edificios alrededor de él hotel ayudaron a disminuir los daños.
En Abril del año siguiente del huracán, comenzaron a pasar cosas muy extrañas en el hotel. Mi papá estaba en ese tiempo casi las 24 horas del día en el hotel, hacía muchas llamadas, y generaba estrategias de descuento con empresas para incentivar las visitas con paquetes turísticos muy atractivos, de hecho muchas de sus iniciativas ayudaron mucho a mejorar las visitas al hotel, Don Ramiro le ayudaba a mi papá en cosas operativas en el Hotel, él era el asistente de mi papá, y cuando mi papá no estaba en el Hotel Don Ramiro lo cubría. Era un señor de unos sesenta años más o menos, de seño fruncido, pero muy amable. Mi papá, ese Abril, salió hacia la capital para poder fijar unos negocios con unas empresas que manejaban paquetes de vacaciones para sus empleados, y que según mi papá, podían hospedarse en nuestro hotel para seminarios y otras actividades que necesitara la empresa, durante esos días Don Ramiro estuvo a cargo, mi papá me dijo que acompañara a Don Ramiro esa semana y que también estuviera atenta porque quizás eso me ayudaría en encontrar una vocación en el Hotel.
La rutina de un hotel es constante, casi todo tiene un horario, y unos días muy puntuales para hacer las cosas, mi papá decía que un hotel era cómo un gran reloj, una maquinaria perfecta para dar una gran experiencia al turista.
Esa semana conocí mejor a Doña Beatriz la jefe de las mucamas, una señora alegre, eficiente y habladora, esa semana me decía que lo importante es la comunicación, que eso hacía que las empleadas hicieran la labor completa sin faltas, que había que ser recia pero también suave.
Una tarde, mientras estábamos revisando un paquete de gastos generales del hotel, en compañía de Don Ramiro, Doña Beatriz llegó a interrumpirnos, se le veía nerviosa y con voz temblorosa, Don Ramiro la invitó a sentarse y a calmarse, le ofreció agua, y por más que intentó calmarla ella no lo hacía, comenzó a decirle que en una de las habitaciones estaba pasando cosas muy raras, que hacía unas semanas no le había prestado atención, porque pensaba que una de las mucamas jóvenes estaba de rebelde y no quería hacer las cosas bien, comenzó a enredarse en su explicación y a desvariar un poco el tema, entonces Don Ramiro hizo que Doña Beatriz se recostara un poco y mandó a traer valeriana, luego llamó a la recepción e hizo llamar a la empleada que de la cual estaba hablando Doña Beatriz, la recepcionista le dijo a Don Ramiro que la empleada había renunciado esa mañana y que la renuncia se la había dejado a Doña Beatriz. Don Ramiro le preguntó que si sabía el motivo y le dijeron que no.
Don Ramiro, salió a buscar a alguna mucama para ver si alguien le podía dar razón de lo ocurrido, estuvo como media hora afuera, mientras tanto yo intentaba hablar con Doña Beatriz. Al principio me quedé en silencio y sólo le preguntaba cómo se sentía, al cabo de un rato, me comenzó a decir que lo que pasaba en esa habitación era de brujería, o algo se había metido ahí, empezó a explicarme que ella creía esto ya que siempre que arreglaban la habitación se movían las cosas, o una vez ya arreglada al volver a entrar en ella todo estaba en desorden, eso me llamó mucho la atención, porque hacía unas semanas habíamos tenido quejas en una habitación, lo recuerdo porque mi papá estuvo quejándose por ese motivo, decía que a pesar de estar llenos en ocupación se tenía que cumplir sin problemas el arreglo y los requerimientos de organización del hotel. De repente Doña Beatriz, comenzó a decirme que lo mejor era que ella también se fuera, cómo lo hizo la joven mucama durante la mañana, yo me quedé sin palabras, Doña Beatriz es una empleada que estuvo incluso antes de que mi papá comprara el hotel, fue de esos empleados que mi papá mantuvo incluso después de la compra, le dije que no tomara decisiones de manera apresurada, fue ahí cuando me mostró su vientre, me quedé fría, algo o alguien le había marcado la piel a Doña Beatriz con letras rasgadas en donde decía Muere. Yo me levanté rápido y salí a buscar a Don Ramiro pero antes de poder ir a buscarlo, me encontré con él y varias mucamas que lo acompañaban en dirección a la oficina.
Estuvimos casi dos horas en reunión, Don Ramiro hizo que todas hablaran, cada una dio su versión, y cada quien había vivido una experiencia diferente en aquella habitación, unas experiencias habían sido en comparación a las otras, más simples, y otras eran más complejas. Todas absolutamente paranormales, las más simples eran cosas muy similares a las descritas por Doña Beatriz, algo como una entidad que movía las cosas, y lanzaba objetos, o era parcialmente visible cómo una sombra que se movía por la habitación. Lo curioso era que todas coincidían en que era la silueta de un hombre grande, y las versiones más atemorizantes eran en donde las mucamas describían que la entidad era capaz de agarrarlas, empujarlas y hasta golpearlas, en el peor de los casos era capaz de dejarles marcas como le había pasado a Doña Beatriz y a la mucama joven que había renunciado esa mañana. Don Ramiro se puso muy serio y preguntó varias veces porqué él no tenía conocimiento de esto, y todas dijeron que el motivo había sido que Doña Beatriz había querido manejarlo internamente porque pensaba que era alguna acción de insubordinación en la que estaba conspirando la mucama que había renunciado en la mañana. Sólo que en la mañana ella vio que todo era real, a todas les parecía raro que la entidad nunca se hubiera manifestado fuertemente a Doña Beatriz hasta ese día.
Don Ramiro llamó a la recepcionista a la junta y con rapidez le indicó que le comentara todo lo que recordara sobre esa habitación y si algún huésped se había quejado, la recepcionista le dijo los huéspedes siempre pedían cambio de esa habitación, les parecía muy fría o la luz daba la impresión de tener algún corto eléctrico, así que ella lo que había hecho era reubicarlos.
Esa mañana Doña Beatriz había presenciado cómo la entidad había golpeado y agarrado a la fuerza a la joven mucama, esto ocurrió durante las horas de la mañana, la entidad le había dejado unas marcas muy similares en la piel del mismo modo cómo lo hizo con Doña Beatriz, sólo que a ella le había escrito “Largo”. Luego de lo ocurrido Doña Beatriz, había decidido llamar a una bruja que vivía en su misma calle, la cual le dio un manojo de cosas metidas en una bolsa de color blanco, y que cuando estaba colocando la bolsa en un buen lugar escondido en la habitación, la entidad la atacó. Don Ramiro comenzó a recriminarles a todas por no haber comunicado eso a tiempo, incluso a la recepcionista.
Don Ramiro llamó a mi papá al lado mío, me pidió que escuchara la conversación, y estuvieron hablando como por media hora, al rato Don Ramiro me hizo pasar a hablar con mi papá, y mi papá me preguntó si todo eso que estaba pasando era tal cual cómo lo había descrito Don Ramiro, yo le dije que si, entonces mi papá comenzó a decir que todo tenía sentido, ese era el daño colateral de que hubieran construido esa Funeraria justo al lado del hotel, por un momento me costó ubicar en mi cabeza el mapa del hotel, pero en cuanto lo hice me di cuenta de que mi papá tenía razón, la habitación colindaba con la funeraria.
Una vez volvió mi papá, tardaron como dos días en revisar todo, mientras analizaban la ubicación de la habitación se dieron cuenta que al otro lado de la pared de la habitación, quedaba la sala de velaciones de la funeraria, por fortuna sólo daba con esa habitación. Así que mi papá no lo dudó, y mandó a cerrar con muro la puerta de la habitación, como si nunca hubiera existido, no volvimos a presenciar ninguna entidad en el hotel, doña Beatriz continuo trabajando allí, aunque mi papá

Autor: Luna

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Author: REDE

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