La Mujer Con Herraduras En Las Manos Historia de Terror

La Mujer Con Herraduras En Las Manos Historia de Terror

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Mi nombre es Chris González, soy originario de Saltillo, Coahuila, y esta vez quisiera relatarles mis experiencias que viví durante mi etapa en la que vivía aún con mis padres La Mujer Con Herraduras En Las Manos Historia de Terror.

Soy apasionado de la música de rock y el Metal, desde que tengo uso de razón la escucho y comúnmente cuando estoy disfrutando de ella, es cuando cosas extrañas me han llegado a suceder. No sabré decirlo, pero es como si de algún modo se atrajeran estas energías, que difícilmente puedo decir si son buenas o malas, simplemente puedo decirles que las atraemos.

Teníamos poco de habernos cambiado de casa, mis papás por fin habían logrado vender donde viví toda mi infancia, y como la familia estaba necesitando más espacio nos cambiamos a una casa un poco más grande. La cual mi Papá encontró muy accesible, tanto en precio como en la zona. Pues no era un secreto entre los vecinos que en esa casa la dueña anterior la habían encontrado muerta en su dormitorio. Por extraño que parezca, esto jamás fue un conflicto para nuestra familia, mucho menos para mí, fue algo que no le di nunca importancia cuando me entere.

Era una tarde de domingo, bastante calurosa de hecho, mis Padres habían salido a caminar para familiarizarse con la colonia nueva, yo por mi parte como cada fin de semana, me decidí quedarme en casa escuchar música con mis audífonos puestos. Me considero una persona que odia el calor, siempre debo tener un ventilador encendido en mi cuarto y sobre todo en esta nueva casa, se podía sentir el calor en todas partes. Justo cuando me estaba quedando dormido, la música paro en un instante, el ventilador dejo de funcionar y el foco se había apagado. Espere un par de minuto para ver si volvía la energía eléctrica, y como no pasaba nada, me levante para ir a revisar los fusibles. Al llegar al Patio revise los revise, todo estaba en orden. Me imaginé que se trataba de un apagón común, era difícil asegurarlo pues aún había luz, así que decidí regresar a mi habitación, y justo cuando ingresé a la cocina pude apreciar como por las escaleras alguien subía rápidamente. Solo había alcanzado a ver como alguien con bata hasta los pies llegaba arriba, no pude ver más, me encaminé con cuidado para asomarme desde abajo más no vi nada, fue cuando empecé a escuchar como desde el patio algo rasguñaba la puerta. Era como si un perro se hubiera metido al patio y quisiera ingresar a la casa. Nosotros no teníamos perro. No había forma de asomarme para ver que era, todo estaba cubierto, la única manera era abrir la puerta. No me anime a revisar, los rasguños fueron más desesperados. Sin pensarlo decidí regresar a mi cuarto, y mientras subía los escalones pude escuchar que algo golpeaba la puerta del patio, la cual al ser de metal hacía bastante ruido. Ya no me importaba si había visto subir a alguien, me asustaba más lo que estuviera en el patio. Rápidamente, subí las escaleras sin mirar atrás, y no sé si les haya pasado antes, pero esa sensación de miedo que uno percibe de chico de que algo está detrás de ti a punto de agarrarte y tú corres a tu cuarto o a prender la luz, pude revivir esa sensación tan terrible. Cerré mi puerta rápidamente sin mirar atrás.

Ya habían pasado varios minutos, me sentía más tranquilo, me puse a pensar en mis Padres al momento de llegar, seguro podía verlos yo desde mi ventana cuando estuvieran por entrar y mi Papá podría arreglárselas con lo que se encontrara allí abajo. Pero lo que más me desconcertó es que no hubiera ningún alma en las calles, todo estaba en silencio. Sin aviso alguno justo cuando comenzó a oscurecer la luz regreso. Pude escuchar las voces de mis Padres antes de entrar a la casa. Me asomé y pude ver más personas en la calle, esto me desconcertó, era como si hubieran aparecido de la nada y sin poder avisar a tiempo, mi Papa abrió la puerta principal y yo bajé rápidamente para advertirles de lo que se encontraba en el Patio, pero me di cuenta de que la puerta del Patio ya se encontraba abierta. Ambos me miraron extrañados, no sabía si explicarles o si fue mi imaginación. Quizás había sido el calor. No lo sé, pero hoy en día sigo pensando en que pudo haber ocurrido esa tarde.

Transcurrieron los días, quizás un par de semanas si no mal recuerdo, aquella experiencia ya había quedado atrás y la había olvidado, y el recuerdo de haber visto a alguien subir también ya no le había dado importancia.

Y cuando menos lo esperas o ya pasa todo, las cosas vuelven a ocurrir. Un día antes de entrar a clases y sin afán de sonar repetitivo, en pleno domingo, pero ya de noche, me había quedado dormido con mis audífonos, me despertaron las ganas de ir al baño, y cuando estaba por levantarme, algo llamo mi atención, pues una serie de luces, como si fueran el reflejo de algo, recorrían la pared de mi habitación. Pensé que esa luz era proveniente de la calle y al mirar a la ventana pude observar a alguien asomándose a la calle. Vestía un camisón largo que le cubría hasta los pies. Su cabello a diferencia del de mi Mamá era rizado. Fue cuando me imagine que se trataba de una mujer. Más no sabía que hacia allí. A un costado de mí tenía el reloj despertador, pude apreciar la Hora rápidamente, pero esta no marcaba ninguna hora, las 12: 00 horas estaba de forma intermitente. Entonces aquella mujer se movió lentamente, yo estaba congelado de miedo, no podía moverme, y con un ligero vaivén la mujer se giró por completo para quedar frente a mí, la cabeza la tenía inclinada, como si de su cuello le pesara algo, pude ver sus manos, en ambas tenía clavadas herraduras, las cuales parecían ser de un caballo. Creo que dejo de observarme, pues comenzó a caminar lentamente al pie de mi cama, para atravesar la puerta de mi cuarto. Yo estaba respirando intensamente. Y como si hubiera despertado repentinamente, sentí una sacudida muy similar a la que uno siente cuando sueña que se va a caer, el ambiente ya había cambiado, podía escuchar un ruido en la calle, y es raro decirlo, pero pude percibir como había de algún modo más luz y no estaba tan oscuro. El reloj marcaba las 02:05 AM.

Al día siguiente decidí contarle a mi Mamá lo ocurrido, cuando ella fue la primera en contarme lo que los vecinos le habían dicho esa misma mañana.

– Me dicen que justo arriba de su casa, se podían escuchar ruidos muy raros, como si alguien estuviera caminando, uno de ellos fue a ver, pero no encontró nada raro, pero aún se escuchaban. – No me contuve, a lo que decidí contarle a mi Mamá lo que había sucedido. Ella me tomaba más en serio todo lo que le platicaba, mi Papá por su lado solía burlarse más de mí, mi Madre me comento que me investigaría más sobre la mujer que habían encontrado muerta en su habitación, pues mi Mamá se llegó a imaginar que se trataba de ella a quien vi esa noche.

Al regresar a casa esa misma tarde, por todo lo que había ocurrido la noche anterior, no había logrado conciliar el sueño. Me acosté en la sala, y sin darme cuenta me quedé dormido a los pocos segundos. No tarde mucho en sentir como en mi cabeza alguien me acariciaba, pensé que quizás se trataba de un bicho que se me había subido a la cabeza, pero fue cuando escuche un ligero susurro como arrullándome. Me quede quieto un momento tratando de asimilar lo que ocurría, pero las caricias no paraban, peor aún, pude sentir como me comenzaron a arañar, como si comenzaran a querer arrancarme el pelo, fue cuando llegue a sentir como algo helado tocaba mi mejilla, como si se tratara de una herradura, rápidamente me senté mirando hacia un lado y detrás de mí, pero no había nada.

Ya no quería regresar a mi cuarto ni quedarme en la sala, y el Patio me había comenzado a incomodar hasta hace unos días. Me estaba sintiendo atacado por toda la casa, Así que decidí quedarme en la cocina y esperar a que regresé mi Mamá o mi Papá. Al cabo de una hora fue mi Mamá quien llego primero.

– Te tengo detalles de lo que paso aquí, quizás nos sirva de algo – Me dijo mientras me servía una taza de café. – Hace tiempo un par de sujetos frecuentaban a la señora que vivía aquí, a ellos los conocían en la colonia como los chamanes, hacían limpias, curaban espantos, y según dicen exorcizaban. La mujer que aquí vivía los llamo para pedirles un favor, pero nunca les pago. Los vecinos me dijeron que aquellos sujetos por fuera de la casa le exigían que pagara, que de otro modo la castigarían, y con perros negros y muy violentos hacían que arañaran las puertas. Ella se resguardó en una habitación- Pensé inmediatamente que era la mía – Así que un día uno de ellos logro entrar. Y con lo que tenía en mano la torturo, le termino clavando en la palma de sus manos dos herraduras. Y la termino asfixiando después de un rato de exigirle su dinero. Cuando los vecinos señalaron a las autoridades que había un olor muy fuerte saliendo de la casa, la Policía ingreso para encontrarse con esa escena. Aquellos sujetos al parecer ya se fueron, pues ya no los han visto. Pero dicen que los perros que usaban para asustar a sus deudores, los soltaron y aún están en las calles.

Ya no supe si esto que me había contado mi Mamá me hacía sentir con lástima por lo que había pasado esa mujer, o con miedo porque el otro día escuché como del Patio algo arañaba la puerta. Le pregunté si sabía cuánto tiempo había pasado desde ese entonces, ella me dijo que después de que encontraron a la mujer muerta, ya habían pasado unos diez años para que se pudiera vender la casa.

Nuevamente, pasaron unos días, estaba en el comedor, mi nuevo lugar tranquilo después de todo lo que había pasado. Haciendo mi tarea. Mi Mamá había salido por unos mandados, sobre la estufa estaba una olla con agua, la había dejado mi Mamá allí para cuando llegara solo vertiera las verduras y prendiera la estufa. Mientras que yo hacia mi tarea, comencé a escuchar como un ruidito molesto se escuchaba repetidamente, como si alguien estuviera mezclando algo. Voltee a ver para buscar de donde provenía ese ruido, fue cuando vi que la olla se estaba meneando, era como si alguien le estuviera moviendo con una palita. No sé de dónde agarre el valor y lo que llegue a gritarle fue ya por cansancio y desesperación…

– ¡Vete ya de aquí, que me estás molestando ¡- Le grite, ¡y la Olla se dejó de mover! Pude sentir una ligera satisfacción, logré que se fuera aquello que estaba allí. Y Cuando me dispuse nuevamente a hacer mi tarea sentí como algo me jalo mis cabellos de la nuca hacia atrás. Con bastante dolor y más molesto que con miedo, corrí a donde mi Mamá tenía un rociador con agua bendita y comencé a rodear por todo a mí alrededor. Esto de algún modo me hizo sentirme más tranquilo, pues mientras rociaba, también rezaba. Creo que eso funciono. Las cosas se tranquilizaron.

Decidí repetir el proceso en mi habitación, subí rápidamente y al abrir mi cuarto, comencé a rociar el agua bendita. Fue cuando me di cuenta de que, en la orilla de mi cama, esta se encontraba sumida. Como si algo estuviera sentado allí. Abrí rápidamente la cortina de mi cuarto y rocié el agua bendita sobre la esquina de mi cama. Pude ver como la cama volvía a la normalidad. Me imaginé que todo aquello ya había terminado.

Al cabo de unas horas en la cena, salió el tema de que mi Mamá quería llamar a un Cura para bendecir la casa, yo ya le había contado todo lo sucedido, mi Papá que casi no le cuestionaba nada a mi Mamá accedió.

Paso poco tiempo cuando el cura de la Parroquia más cercana llego a bendecir, cada habitación, cada rincón, cada lugar. Y casi puedo asegurar que cuando lo hacía, se escuchaba como las cosas crujían, e incluso algunos objetos se comenzaron a caer. Cuando el Cura llego a mi habitación, se dio cuenta de los gustos que yo tenía sobre el Rock y el metal, y no sé si lo que me dijo en ese momento fue para fastidiarme o simplemente para hacer el momento más ameno. Pero me dijo que tenía a mucha gente de parte de la parroquia que aseguraban que, al escuchar esa música, se atraía energía muy oscura y terminan acosando a quienes las escucha.

Hoy en las cosas se han tranquilizado bastante, ciertamente puedo decir que llevamos meses sin algún suceso, me ha tocado ver sombras, como de alguien escondiéndose de mí, eso sí es un alivio decir que ya no se han metido contra mí.

 

Autor: Lengua De Brujo

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Author: REDE

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