La Sombra Creciente Historia de Terror

La Sombra Creciente Historia de Terror

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No sé si les ha pasado que en ocasiones llegan a encontrarse con un perrito en la calle y este los sigue hasta su casa, creo que a mí me paso algo igual y es que he llegado a creer que todo lo malo que me ha pasado en la vida es a consecuencia de algo con lo que me encontré y me siguió La Sombra Creciente Historia de Terror.

Un día de vacaciones de Semana Santa me encontraba con unos primos en la playa, siempre nos reuníamos alrededor de una fogata por las noches para contar historias de terror, y cuál sería la grandiosa idea de uno de mis primos de retarnos a meternos a una casa abandonada en la cual se decía que había muerto una familia entera. Esta casa no estaba lejos, de hecho, se encontraba justo al lado de la playa. Éramos bastantes los primos reunidos, no nos convenía mostrar temor ante esa situación, así que de ese modo fuimos todos a la casa abandonada.

Nada más llegamos se podía apreciar que el tiempo ya había hecho lo suyo, dañando la propiedad en su totalidad, ya no tenía puertas ni ventanas, y los grafitis adornaban las paredes, el reto de mi primo consistió en subir al segundo piso y salir al balcón para demostrar que teníamos suficiente valor, fue en ese momento que los que tenían más miedo decidieron echarse para atrás quedando solo tres de nosotros, fue así que nos encaminamos a entrar y no sin antes yo me arme con un palo de escoba que encontré tirado muy cerca de allí.

En cuanto ingresamos se podía sentir bastante frío, por mi parte la piel se me comenzó a poner la carne de gallina, no sé si era la casa de al lado o de allí cerca, pero y es que se escuchaba el llanto de un bebe y era bastante cerca, la verdad es que no le quise dar mucha importancia pues esto me hacía sentir más y más escalofríos nada más nos íbamos adentrando a la casa. Justo al llegar a los escalones la poca luz que provenía de afuera se perdía. Solo se podían escuchar las voces de mis demás primos. Empecé a sentir miedo nada más comencé a subir las escaleras y justo cuando me di la media vuelta me percaté que ya no me seguían mis otros dos primos. Me habían dejado completamente solo. Decidí seguir adelante, no quería ser parte de los miedosos, quería ser reconocido como el único primo que se atrevió a cumplir el reto y el que tenía más valor. Sin embargo, conforme subía las escaleras la luz ya era cada vez menos, se me ocurrió entonces sacar mi celular y alumbrar mi camino. Por fin en la segunda planta pude ver solo dos cuartos y un baño, el cual este último desprendía un olor nauseabundo, del cual no podía ni acercarme, sin embargo, tuve la sensación que algo allí adentro se movía, alucé un poco con mi celular, pero no logre ver nada, así que lo pase de largo para adentrarme a la habitación que daba hacia al balcón. Salí para saludar a todos, pero no había nadie, me habían dejado a mi suerte y solo en esa casa, o se habían escondido, de cualquier modo eso me hizo sentir bastante molesto, justo cuando estaba por regresar escuche que detrás de mí que algo se caía, esto sin lugar a dudas provoco que se me helara la sangre, yo estaba muy consciente de que no había nadie más en la casa o detrás de mí, no me había acercado en lo absoluto a otro lugar o haber tocado algo, me di la media vuelta y con la luz del celular busque que pudo haberse caído. Fue cuando vi lo que parecía ser un vaso de plástico que aún se movía por la inercia del movimiento de la caída, pero algo me desconcertó, pues a pesar de que ya había pasado varios segundos el vaso aún se mecía de un lado a otro y el movimiento no cesaba, pude percatarme que era lo que lo movía, levante la luz del celular un poco y vi lo que parecía ser una mano, inmediatamente se escondió dentro del baño, alguien más estaba allí, y yo sabía bien que no podía ser ninguno de mis primos, no tenían el valor suficiente para subir a oscuras y todavía meterse al baño para hacer esa broma, fue así que se me ocurrió quizás la pregunta más estúpida en ese momento, pero me encontraba muy nervioso.

– ¿Quién está allí? – aún puedo recordar el temor que sentía en ese instante. Y era de esperarse, no me contestaron. Yo estaba muy seguro de haber visto a alguien, no recibí ninguna respuesta, yo ya me quería ir, a fuerzas tenía que pasar frente al baño, ya me estaba preparando para que alguien me asustara. Pase lentamente a un costado del Baño, y era inevitable verlo para asegurarme que no hubiera alguien que me estuviera tratando de asustar, y precisamente cuando baje el primer escalón pude escuchar que alguien arañaba la alacena, igual que si buscara la forma de abrir. No quise arriesgarme, así que baje rápidamente los escalones, pero justo al pisar el último escalón, resbale con algo lo que provocó que cayera al piso.

Me golpee el pecho lo que me saco el aire, me levante lentamente y al incorporarme podía ver justo frente a mí la silueta de algo que parecía ser una persona, me veía desde el fondo de la habitación, sé que parecerá raro pero no podía escuchar ruidos a mi alrededor, pero el llanto del bebe sonaba por todos lados, intente gritar, pero mi voz quedo ahogada en mi pecho aun por el dolor que sentía por la caída, aquella silueta se encaminó hacia mí, trate de alejarme, pero aquello me alcanzo y en un abrir y cerrar de ojos, me atravesó por completo, dejándome nuevamente en el piso confundido y desorientado. Tuve que salir gateando de la casa para encontrarme con mis Primos quienes me preguntaban que por qué me había tardado tanto.

Les conté todo lo que sucedió, me veían con cara incrédula y me daba de loco y no me creyeron., por mi parte y para mí yo ya había cumplido el reto, pero sin darme cuenta me llevaba algo más a mi casa que una experiencia horrible.

Ya habían pasado un par de días, las vacaciones ya habían terminado, ya había regresado a Guanajuato, sin embargo, por alguna extraña razón yo me sentía decaído y sin energías, realmente me sentía muy mal, nada más al llegar a la casa me comencé a sentir enfermo, mi Mamá había tomado la decisión de que no fuera a clases pues ya tenía el cuerpo irritado y la temperatura se incrementaba. Me habían llevado al médico y me diagnosticaron con Dengue, así que solo me mantuvieron acostado y con pura medicina para el dolor, pero no había mejoría alguna.

Fue a partir de aquí que me di cuenta de que había algo más que no se curaría con medicamentos.

No podía dormir, me sentía tan cansado que el mismo cansancio me quitaba el sueño, me quite las cobijas pues sentía mucho peso sobre mi cuerpo. No sé qué fue lo que paso, pero me concentre en ver a un muñeco de un payaso que tenía en mi closet, el cual lo tenía colgado del cuello con un pedazo de estambre. Tuve la sensación de ver que este se movía, y no podía quitarle la mirada de encima, cuando este muñeco comenzó a moverse más. Creo que ya estaba alucinando, aún podía sentir mucha temperatura. Así que prendí el televisor para no estar a oscuras.

Ya era tarde cuando alguien toco a mi puerta, se trataba de mi tía que venía a darme las buenas noches y verme para saber cómo me encontraba, me pidió que ya apagara la televisión pues no eran horas de estarla viéndola, le obedecí pero sobre todo porque me sentía muy mal, me beso la frente y al darse la vuelta pude ver una sombra subía por su espalda hasta llegar a un lado de su cabeza, esto me desconcertó pues no sabía si se trataban de las luces que emitía el televisor en plena oscuridad o algo distinto. Creo que en ese momento no le quise dar importancia o ya era parte de las alucinaciones que tenía por la temperatura, así que me dispuse a dormir.

Ya a la mañana siguiente me sentía mucho mejor, ya había recuperado mis fuerzas y la enfermedad ya casi desaparecía. Sin embargo, alguien se quejaba del malestar en otra habitación, se trataba de mi tía. Mi Madre me decía que quizás yo la había contagiado, por ello estaba segura de que no se trataba de dengue. Me pareció correcto y prudente ir a ver a mi tía, y ayudarla, pues ella estuvo al pendiente mío siempre que estuve enfermo.

Al llegar a su habitación toco un par de veces, pero no me respondió, si ella estaba enferma de lo mismo que yo, la entendía bien, no quería ser molestado. Abrí el cuarto y ella se encontraba de espaldas dormida, se encontraba descubierta, así que tomé una cobija y la arrope, y en una esquina del cuarto pude ver que algo se movía, no lo distinguía bien, todo estaba oscuro, se filtraba muy poca luz de la ventana y de la puerta, pude ver que algo salía justo de la esquina de la habitación, aquello crecía, hasta hacerse más alto y llegar al techo. Un intenso golpe sonó a mis espaldas, me di la vuelta y pude ver que mi tía se había levantado para cerrar la puerta detrás de mí. Ella me veía, jamás la había visto a si a mi tía, su mirada no era la de siempre. Vi la sombra y está ya era más grande que hace unos segundos, ya no sabía hacia donde irme, cuando escuché la voz de mi tía decir algo.

– Si tú también la vez, no hay engaño, aquí hay algo que debemos sacar de la casa ya – Mi tía abrió la cortina de la ventana dejando entrar más luz, aquella sombra se desvanecía hasta no dejar nada. Jamás había visto a mi Tía actuar de ese modo, de hecho, yo siempre la conocía a aquella Tía muy devota a la iglesia o vulgarmente le decíamos la cucaracha de templo. Ella se acercó a mí, ya su mirada y semblante era más el de alguien que conocía yo. Me platico que desde que habíamos regresado de la playa había notado algo extraño, no la dejaba sentir tranquila. Podía ver que una sombra me rodeaba la cabeza y se mantenía sobre mis hombros, y cuando tuvo la oportunidad de acercarse a mí, me le pudo quitar. Sin embargo, me aseguro que sea lo que sea, aquella cosa aún permanecía en casa y era necesario hacer una limpia. Decidí contarle todo lo que había pasado en la casa abandonada a mi Tía, pensé que me regañaría, pero no fue así.

Esa misma tarde sin esperar me pidió que fuéramos a buscar a un cura de forma urgente o en su defecto agua bendita, tuvimos la suerte de encontrarnos con un Cura que estaba libre en la casa parroquial, quien gustosamente fue a ayudarnos.

Mientras bendecía la casa, rezaba en silencio, yo tenía la sensación de que algo se me quitaba de los hombros, la cabeza me dejo de dar vueltas, ya me sentía mucho mejor. Cuando termino hablo un momento con mi Tía, yo aún sentía miedo de entrar a las habitaciones oscuras y que pudiera ver algo que me inquietara. Fue en ese momento que el Cura me dijo algo que me inquieto bastante y que hoy en día aún sigo recordando esas palabras…

– Ten cuidado de donde te metes muchacho, pues al diablo le gusta bailar en Semana Santa.

Por mi parte y hoy en día, ya me acostumbré a dormir con las puertas y ventanas abiertas, y que, entre algo de luz a mi habitación, aún se escuchan ruidos en la habitación de mi Tía y en ocasiones en la mía, el payasito que tenía colgado en mi closet ya lo quité, no quiero de alguna manera provocar que algo más pase.

 

Autor: Lengua De Brujo

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Author: REDE

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