La Casa Maldita de Pénjamo Historia de Terror

La Casa Maldita de Pénjamo Historia de Terror

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Los nombres, apellidos y lugar han sido modificados para evitar la búsqueda de los mismos, el relato fue extraído por el diario escrito del Párroco de la Iglesia de Pénjamo, Guanajuato, a su vez complementado por comentarios del Sacerdote. Los sucesos fueron descritos por ambos hermanos al momento de acercarse a la Iglesia. La casa si se encuentra en Pénjamo, Guanajuato La Casa Maldita de Pénjamo Historia de Terror.

Hugo

Todo comenzó al momento en que mi Hermana y yo nos quisimos independizar de mis Padres, vivíamos con ellos en León, Guanajuato, y tuve la fortuna de encontrar trabajo en Pénjamo, sin embargo, mi hermana buscaba ya salir de casa, pues la relación con mis padres de parte de ella, no fue del todo grata. Así que decidí llevármela conmigo, a lo que ella aceptó gustosamente.

Encontramos una renta bastante accesible en una casa muy cerca del templo principal de Pénjamo, era una casa ya vieja, se encontraba en malas condiciones, ventanas quebradas, humedad por todos lados, la luz en algunos cuartos no funcionaba, pero a pesar de todo, era una casa grande, era mucha casa para nosotros dos, estaba construida a la antigua, con su enorme patio en el centro, y alrededor las habitaciones. Me sorprendió el precio en la que nos la rentaron, que al momento de que recibimos las llaves, pregunte al propietario si no se trataba de algún truco, él lo negó, sin embargo, de no haber sido por mi hermana que me lo comento después, jamás me hubiera percatado que la gente a nuestro alrededor se quedaba observándonos cuando ingresamos a la casa.

Hicimos andar la electricidad en casi todos los cuartos, menos en uno del cual no pudimos ingresar pues no teníamos la llave, intenté abrir con todas llaves, incluso repetí las de la entrada, pero jamás pude abrir el cuarto, pensé en pedirle después al casero las llaves faltantes. La Cocina era funcional casi por completo, tuvimos que conseguir una estufa eléctrica pequeña. Sin embargo, en el baño, ambos nos sorprendimos por lo grande, tenía una bañera donde uno podía caber perfectamente acostado, tenía un enorme espejo de cuerpo completo, un poco oxidado de las esquinas, pero no estaba mal, note que la puerta del baño solo tenía manija por dentro, y por fuera solo tenía la ranura para meter la llave y poder abrir, le comente a mi hermana que tuviera cuidado en poner llave por dentro, sin embargo, se me ocurrió que podía dejar puesta la llave por fuera para cuando se ocupara.

Cada quien escogió su habitación, la mía era la más cercana a la cocina, mientras que mi hermana eligió la que estaba más cerca al baño, quedando en medio de ambos la habitación que no pudimos abrir.

La noche llego tan rápido que apenas tuvimos tiempo de desempacar y acomodar las cosas, me despedí de mi hermana y me dirigí a mi cuarto, encendí la luz y este parpadeo algunas veces hasta quedar totalmente encendida. Mi habitación no tenía nada en especial, era una habitación alta, con un ventanal que daba hacia el patio, y un armario igual de alto que llegaba al techo las puertas, este se encontraba vacío por dentro y abierto de par en par. De algún modo me incomodaba, no me gustaba la idea de que estuviera abierto mientras yo dormía, me acerqué a él y lo cerré. Me di la vuelta, apague las luces y me acosté, pero cuál sería mi sorpresa que el armario ya estaba nuevamente abierto, al principio no me pareció extraño, pero si me desconcertó que no lo hubiera escuchado abrirse, me pare nuevamente y lo cerré, me acosté sin quitarle la mirada de encima para ver en qué momento se volvía abrir, me gire para tomar mi celular y colocar la alarma, pero este se me resbalo de las manos cayendo debajo de la cama, me levante para buscarlo por debajo y al encontrarlo podía ver por debajo de la cama que el Armario estaba abierto, pero vi a alguien parado frente a mi cama, tome mi celular rápidamente y me levante, para encontrarme con Nada, pero el armario si se encontraba abierto. Puse la alarma en mi celular, decidí dejarlo por esa noche así, después indagaría sobre lo sucedido, ya me sentía cansado, decidí dormir dándole la espalda al armario.

A la mañana siguiente, mi hermana se encontraba molesta conmigo, pues me decía que no la había dejado dormir, que había hecho mucho ruido al seguir intentando abrir la habitación y que podía esperar, sin embargo, yo le comenté que no sabía de lo que me hablaba, yo no había salido para nada de mi habitación desde que me había despedido de ella. Decidimos dejar a un lado el tema y nos enfocamos en la mudanza, no nos llevaría ya mucho, nos faltaba poco.

Uno de los acuerdos a los que llegamos mi hermana y yo, fue que ella me tenía que ayudar a pagar la renta, por lo que ella tenía que salir a buscar trabajo, a los pocos minutos de haber terminado de desempacar las cosas de la cocina, tomo sus cosas y salió, comentándome que regresaría tarde. Por mi parte aún tenía yo unos días disponibles de parte del trabajo para instalarme.

Pasaron un par de horas, me encontraba en el patio regando las plantas que ya se encontraban abandonadas y bastante secas, fue cuando escuche una serie de ruidos provenientes de la cocina, me acerque pues al principio creía que se trataba de mi imaginación, pero efectivamente, podía escuchar como alguien meneaba una cuchara en una taza, como si se estuviese preparando un café, saque mi teléfono y no encontré mensajes de mi hermana que me comentara que regresaría antes de lo que me había comentado, la cocina no tenía puerta, pusimos una cortina un poco traslúcida de forma provisional, al estar ya muy cerca de ella y hacerla a un lado aún podía escuchar el tintineo de la cuchara golpeando la taza, mire sobre la cortina y pude divisar a alguien frente al lavamanos, no le veía el rostro, me imagine que se trataba de mi hermana.

“Me dijiste que regresarías ya tarde, no me avisaste cuando entraste a la casa”. Al terminar de decir esto, abrí la cortina y una taza cayó del lavamanos, la cuchara llego hasta mis pies, era como si estas hubiesen estado flotando, yo estaba muy seguro de haber visto a alguien, yo había visto a alguien parado allí y hacia los ruidos con la taza, justo cuando di un paso hacia delante un fuerte ventarrón me empujo haciéndome tropezar hacia un lado, la cortina se sacudió de golpe, dejándome a mi atónito y confundido.

Me quede en la cocina, no quería salir de allí, espere hasta que llegara mi hermana, e incluso cuando abrió el portón le grite preguntando si se trataba de ella, a lo que extrañada me contesto afirmando que ya había llegado.

Nos sentamos en el comedor, por lo que le pregunté a mi hermana si le había sucedido algo extraño, aparte de lo que había pasado en la noche anterior, ella me dijo que no, no había nada raro, no quiso creerme con lo que le conté, me dijo que quizás me encontraba cansado y que ella recordaba haber dejado mal acomodada la taza de donde había tomado café en la mañana, he de aceptar que aquello me tranquilizo un poco. Me dijo que se metería a bañar y que no la molestara, se encontraba algo decepcionada pues no había tenido suerte al buscar trabajo. Me despedí de ella y me dirigí a mi habitación.

No podía cerrar la puerta del Armario, por alguna razón, ya me aterraba verlo abierto, me levanté de la cama, cerré el armario amarrando sus puertas y me senté en la cama sin quitarle la vista de encima, quería ver el momento en que el que esta se abriera, un escalofrío recorrió mi espalda, era incómodo, tuve que tomar la cobija y cobijarme con ella, la habitación se había impregnado de una sensación helada. De mi boca salía vapor, yo ya me encontraba temblando, fue entonces cuando un grito del otro lado de la casa me desconcentro de mi vigilancia.

¡FABIOLA! – Le grite a mi hermana, había reconocido su grito, me levante de mi cama y antes de abrir la puerta para salir del cuarto, a mis espaldas el armario se abrió fuertemente, me gire sobre mí mismo y me congele al ver no solo al armario abierto, sino también parado allí a un hombre vestido de negro, su rostro se encontraba sombrío, pero de algún modo podía sentir su mirada sobre mí, no podía distinguir sus manos, parecían ocultas, las luces comenzaron a parpadear, y esa cosa se abalanzó hacia mí, yo me tapé la cara con mi antebrazo mientras que con mi otra mano la puse frente mío como para detenerlo, un fuerte viento me empujó hacia atrás, haciéndome caer, la puerta de la habitación se abrió por sí sola. Algo comenzó a caminar por el pasillo.

Como pude recobre el aliento, recordé a mi hermana, Salí de la habitación, y pude ver como una figura negra caminaba alrededor del patio, sus pisadas hacían eco, se podía escuchar como arrastraba la punta de los pies en el piso, fue cuando se detuvo justo frente a la habitación que no pudimos abrir, las puertas comenzaron a agitarse, era como si algo las sacudiera, como si algo quisiera entrar. Yo aún tenía en mi mente a mi hermana, así que decidí rodear el Patio para poder pasar frente a esa habitación, corrí hacia la entrada del cuarto de Fabiola quien salió rápidamente de su habitación agitada.

“Te creo, hay algo raro aquí” – Me dijo asustada, la puerta con llave se abrió en ese instante, ambos nos quedamos observando a aquella habitación, cuando nuevamente los pasos se escucharon ingresar en ella.

“No me quedaré a averiguar que saldrá de allí ahora, nos vamos de aquí hasta que regresemos con un Padre para bendecir la casa”. – Salimos rápidamente de la casa, dejando que aquello que se encontraba allí, hiciera lo que tuviera que hacer sin nuestra presencia.

Fabiola

Quise aprovechar la oportunidad que me dio mi hermano, salir de la casa mis padres ya era algo que buscaba, aunque Pénjamo no estuviera retirado, sería la mejor forma de iniciar algo nuevo. Por ello le propuse a mi hermano que yo le ayudaría con la renta, buscaría un trabajo para que juntos pagáramos nuestra estadía.

La casa que consiguió, al principio me causo una serie de escalofríos, mientras que mi hermano hablaba con el propietario, yo miraba por las ventanas desde afuera, alumbrando con la lámpara de mi celular, frente a mí había una habitación, la cual no era tan grande, pero me agrada para que esa fuera la mía, y conforme inspeccionaba cada rincón, creí haber visto que alguien caminaba por el pasillo de la casa, me pareció haber visto un bulto negro, supuse que era mi imaginación, sin embargo, cuando me retire de la ventana pude contemplar por el reflejo de esta que la gente se nos quedaba viendo, murmuraban entre sí, particularmente un par de viejos sentados en una banca, no dejaban de hablar entre sí, me acerque a mi hermano y le comente que mirara a la gente que estaba parada observándonos. A los dos nos pareció extraño, pero no le quisimos dar mayor importancia pues el Propietario ya nos había entregado las llaves y por fin accederíamos.

Jamás me hubiera imaginado como sería la casa por dentro, mi hermano la eligió viendo solo las fotos en Internet. Recorrimos la casa por completo, fue cuando conté las habitaciones y le hice saber a mi hermano que una de ellas estaba cerrada y no teníamos la llave. Después de varios intentos de abrirla, desistimos y proseguimos con la mudanza. El baño fue algo de lo que más me gusto, era grande y se veía acogedor, era raro que solo abriera por dentro, supuse que se trataba de algún error al momento de colocar la puerta.

Llego la hora de dormir, y como ya le había comentado a mi hermano había elegido la habitación a un lado del baño, me parecía la mejor y me agradaba el ventanal que tenía.

No sé si se trate de algo en particular de Pénjamo, pero la noche se me hizo más oscura de lo que era en León, se encontraba nublado, la luna no se asomaría esa noche, me despertó la sensación de ir al baño, que al levantarme observe como mi ventana se encontraba abierta, pues la cortina que instale se movía onduladamente, me acerque a la ventana para cerrarla, fue cuando por fuera de la casa divise nuevamente a los dos viejos aun sentados en la banca, observando la casa. No les hice caso, cerré la ventana y me dirigí al baño.

El baño por dentro tenía una bañera, donde ya me estaba imaginando allí, un enorme espejo el cual se encontraba justo frente al lavamanos. La puerta tenía un vidrio difuminado que de tal forma no se pudiera ver hacia dentro, y tampoco hacia fuera. Cuando ya había terminado, y me encontraba lavándome las manos, a través del vidrio de la puerta note como la luz del pasillo se había encendido, pensé que a mi hermano también le habían dado ganas de ir al baño, la sombra de alguien estaba parada justo fuera, fue cuando sacudió la puerta, la llave la tenía yo, le grite: “Ya casi Salgo, no seas impaciente, aquí traigo la llave”, la sombra no se retiraba, termine de lavarme las manos, nuevamente sacudieron la puerta, y al terminar de secármelas la luz del pasillo se apagó y la sombra se había esfumado. Pensé que mi hermano de alguna manera se había molestado, abrí la puerta para alcanzarlo, pero no había nadie allí, cerré la puerta y me dirigí a mi cuarto,

Al entrar, noté que nuevamente se encontraba abierta la ventana, ya me sentía bastante cansada a lo que fui nuevamente a cerrar, y al hacer a un lado las cortinas frente a mí los dos viejos estaban parados allí tratando de ver hacia dentro de la casa. Me asustaron bastante, les grité mil y un cosas, ellos no dijeron nada, solo se retiraron sin mirarme a la cara. Cerré las ventanas y las cortinas y cuando me acosté justo en ese momento recordé que aún tenía conmigo las llaves del baño, y que mi hermano si se levantaba al baño encontraría cerrado. Tome aire ya desesperada, me levante, fui al baño, coloque la llave en la cerradura y regrese a mi habitación, fue cuando del otro lado del pasillo divise una figura, un bulto negro caminaba por el pasillo, lo primero que se me ocurrió es que se trataba de mi hermano, no lo podía ver bien pues no traía mis lentes conmigo, yo me fui al cuarto, y cuando estaba acostada escuchaba como forcejeaba para abrir esa habitación la cual no cedía, observe mi celular y ya eran las 3: 15 am, fue cuando dejo de sacudir la puerta y se retiró.

A la mañana siguiente mis reclamos hacia mi hermano le extrañaron, me comento que no había hecho nada después de despedirnos en la noche, pero por más que le dijera lo sucedido, lo negó, decidí ya no seguir con el pleito. Mi prioridad era buscar trabajo. Después de terminar de desayunar, acomode algunas cosas de la cocina y salí de la casa haciéndole saber a mi hermano que no me esperara para comer, pues regresaría ya tarde.

Después de varias horas buscando trabajo, recordé que no le había comentado nada a mi hermano al respecto de lo sucedido en la ventana con esos dos viejos asomándose, lo había olvidado por completo.

Había tenido poco éxito al buscar trabajo, ya era algo tarde y tenía que regresar. Cuando llegue a la casa mire hacia todos lados, ya no encontré a esos dos viejos frente a la casa. Abrí el portón y lo primero que escuche fue a mi hermano preguntándome si era yo. A los pocos minutos nos encontrábamos platicando en el comedor, me preguntaba si me había pasado algo raro últimamente, pensé en comentarle sobre los dos viejos fisgoneando, pero lo vi bastante alterado, para tranquilizarlo le comenté que recordaba que yo había dejado la taza mal acomodada, le recomendé que descansara, mientras yo me iba a dar un baño.

Afortunadamente, el agua salía caliente, después de tanto haber estado caminando me merecía un buen descanso en la bañera, había puesto mi Celular conectado a una pequeña bocina, a un volumen no muy alto, me estaba quedando dormida, cuando de repente varios golpes constantes en la puerta del baño se escucharon, no fueron toquidos para ver si estaba ocupado, eran golpes constantes, mire hacia la puerta, pero no se veía nadie del otro lado como lo había visto antes.

“! ¡YA BASTA!” – Grité a mi hermano y los golpes cesaron, pensé que quería asustarme, cuando en cuestiones de dos segundos los golpes volvieron a sacudir la puerta. Me levanté de la bañera muy molesta, me envolví en la toalla y abrí la puerta cuando aún estaban golpeándola, para mi sorpresa no había nada del otro lado. Me asomé por fuera, y no vi a nadie. La volví a cerrar, y justo cuando me di la vuelta la puerta volvió a agitarse con los constantes golpes, pero esta vez me di cuenta de algo… Los golpes no venían de fuera, sino más bien desde adentro del baño, pues algo intentaba abrir la manija, esta rebotaba y los golpes no cesaban, me aleje perpleja al observar lo que pasaba cuando mi teléfono suspendió la reproducción de música y el asistente menciono…

“Rostro no Reconocido, Rostro no reconocido, Rostro no Reconocido”

Yo no estaba ni un poco cerca del teléfono, algo intentaba ingresar a mi teléfono. Me acerqué poco a poco, y vi como el reconocimiento facial se activaba, pero no se desbloqueaba. La puerta dejó de sacudirse, mi música regreso a la normalidad. Algo había sucedido en ese lugar, y no comprendía lo que pasaba. Me vestí rápidamente como pude, tome mi teléfono con miedo y Salí del baño tan rápido como pude, todo estaba oscuro, no había luz que alumbrara el pasillo, tome mi celular y encendí la linterna…

“¡Hugo!”- le grité a mi hermano, pero no contesto, decidí entrar a mi cuarto rápidamente y al abrir la puerta vi que algo se encontraba a un lado de mi cama, parecía ser un niño cubierto con una sábana sobre su cuerpo, era algo bajo.

“¿Quién eres?”- le pregunte y escuche murmullos, no muy claros, yo me acerque poco a poco y fue cuando escuche que esos murmullos era la voz de una niña rezando, el Padre nuestro lo rezaba rápidamente, y justo cuando estaba por descubrirle el rostro aquel bulto volteo mostrándome un rostro con cuencas oscuras en vez de ojos. No pude evitarlo, grite fuertemente que deje caer mi celular, rápidamente me levante mientras esa cosa no me dejaba de ver, Salí rápidamente para tropezarme con mi hermano.

“Te creo, hay algo raro aquí” – Estaba bastante asustada que en ese momento la puerta que no podíamos abrir se abrió completamente mostrando su interior oscuro. Mi hermano me dijo que no quería quedarse allí, corrimos hacia el portón para salir de esa casa.

  • Es bueno verlos con vida – Dijo una voz rasposa, se trataba de uno de los dos viejos que había visto Fabiola en su ventana la noche anterior.
  • ¿Qué sucede allí adentro? – Pregunto Hugo respirando de forma complicada, señalaba la casa mientras preguntaba todo agitado.
  • ¿No les dijo nada el señor que se las rento? – Dijo el otro viejo, observaba a Hugo y a Fabiola desconcertados – En esa casa el Padre de dos niños se volvió loco, perdió a su esposa hace tiempo por una enfermedad, y el señor no pudo cuidarlos a los niños, se dice que termino matándolos y él se suicidó.
  • No nos comentó nada – Dijo Fabiola
  • O sea que, ¿ya todos sabían sobre lo sucedido en esa casa y nadie nos advirtió? – Hugo se llevó las manos a la cabeza.
  • No tuvimos la forma – respondió uno de ellos – El día de ayer nos asomamos por la ventana para ver si los veíamos, pero no vimos a nadie, mejor nos fuimos de allí y enseguida la ventana se cerró.
  • ¿De qué hablan? – Dijo Fabiola – Yo los vi, les grité varias cosas, pero no me hicieron caso alguno.
  • Esa casa esta maldita, no deja ver lo que pasa allí adentro. – Respondió el otro viejo.

El templo no se encontraba retirado, solo a unas cuadras, tanto Hugo como Fabiola fueron llevados con el Sacerdote quien les dio cobijo esa noche para escuchar el relato de ambos al día siguiente.

Esto fue lo que el Sacerdote les contó sobre esa casa…

Sacerdote

La Casa Maldita de Pénjamo, nuevamente se vuelve a hablar de ella, hace ya varios años que una familia de cuatro vivía allí, Padre, Madre y dos niños casi de la misma edad. La Madre enfermó gravemente, y el Padre no pudo llevarla al médico a tiempo, con el pasar de las semanas, la depresión que envolvió al Padre fue tanta que termino matando a sus hijos. A su hija mientras la bañaba, la ahogo, se dice que la niña trataba de huir, rezaba el Padre nuestro mientras que el padre logro agarrarla y ahogarla en la bañera cubriéndole el rostro con toallas húmedas, mientras que, al niño, le temía tanto a la oscuridad que el Padre se metió con él al armario del cuarto y lo ahorco allí… Desafortunadamente, nunca se encontraron sus cuerpos, solo las cartas de lo que hizo el Padre. Fue encontrado muerto en la cocina, se había preparado algo con veneno y murió allí sin que nadie lo viera o se diera cuenta por mucho tiempo.

Hoy en día no deben de preocuparse por Hugo y Fabiola, viven nuevamente en León, Guanajuato, no con sus Padres, pero ahora antes de que rentaran su nuevo hogar fueron a revisarlo en persona.

 

Autor: Lengua De brujo

Derechos Reservados

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REDE
Author: REDE

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